La fiesta fue completa. Luego de la ceremonia, el dueño de casa apabulló por 5 a 0 a la selección dirigida por Juan Antonio Pizzi. Cheryshev entró en el segundo tiempo y fue la figura con dos goles.

Uno, dos, tres... Tres golazos para que la fiesta rusa sea completa. Arrancar el Mundial con una goleada no se da todos los días. Rusia le ganó 5 a 0 a Arabia Saudita ante casi 80.000 hinchas y se ilusiona. No es para menos.

Juega. La presión, juega. Rusia salió desde el primer minuto con esa necesidad de hacerse fuerte ante el rival más débil del grupo. Con Solomov y Dzagoev controlando la pelota y el juego, no necesitó hacer mucho para que llegara el primer gol. En un partido en el que el nivel técnico no era alto, la falta de sentido para cerrar un centro largo de los árabes puso a los rusos 1 a 0 con un buen gol de Gazinsky de cabeza.

Si faltaba algo para relajar la historia, era ese gol. Pizzi gritaba y gritaba pero la reacción árabe no iba a llegar. La historia parecía sellada desde ese minuto aunque faltara tanto por jugarse. Sólo los hizo dudar la lesión de Dzagoev que pintaba para figura de la cancha. ¿Arabia? Sin reacción. Alternando algunas ideas cuando Alfaraj la conseguía pero sin llegar.

Aburrido como se hacía el trámite, apareció la mejor jugada colectiva del partido con una mejor resolución técnica individual. La contra salió bien de izquierda a derecha, pique al vacío, centro atrás y un pase que quedó corto. Ahí apareció la clase de Cheryshev. Por algo fue el primer ruso en jugar en el Real Madrid. La levantó con calidad de zurda haciendo seguir de largo a Osama Hawsawi y definió con un zurdazo fortísimo.

El partido parecía terminado desde el primer gol y éste lo metió en una heladera. Ni siquiera se dio alguna polémica en el área para que debutara el VAR y se viera a Pitana en acción. Algún amago de reacción del lado árabe con dos llegadas perdidas hasta que apareció ese gigante de Dzyuba, con cara de malo de película vieja soviética, y metió el tercero. A Putin lo enfocaban y ni él parecía que entendía. Y menos cuando llegaron otros dos golazos. Otra vez, la figura, Cheryshev con un zurdazo cruzado al ángulo y Golovin resolviendo con clase para un 5 a 0 terminante.

Tres golazos que fueron suficientes para disimular, quizá, otras debilidades. Lo cierto es que Rusia, con sus limitaciones, siguió atacando siempre. Y así cerró su día perfecto, con una fiesta de goles.

La ceremonia inuagural

"Deseo éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados", proclamó el presidente ruso, Vladimir Putin, antes del inicio del partido. Pero antes hubo festejos y un despliegue escenográfico muy interesante.

La primera aparición rutilante en el césped del Estadio Olímpico Luzhniki fue la del portero español Iker Casillas, quien presentó la Copa del Mundo en compañía de la modelo rusa Natalia Vodiánova. Ambos ingresaron con un cofre y el guardameta que fue campeón con España en Sudáfrica 2010 fue el encargado de mostrar el trofeo ante las gradas.

 

El partido estuvo precedido por un espectáculo encabezado por Robbie Williams, que entonó los éxitos que lo llevaron al reconocimiento en la industria musical, tales como Rock DJ, Angel o Let Me Entertain You. El británico recibió la "bendición" de un histórico de las Copas del Mundo, de la mano de Ronaldo, el ex delantero brasileño, campeón del mundo en Corea-Japón 2002. Iker Casillas, ganador en Sudáfrica 2010, expuso el trofeo ante el estadio Luzhniki y el mundo.

 

 

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