Los sospechosos en el banco de los acusado. Foto La Gaceta

Nocturno fue uno de los primeros locales de música electrónica en la provincia. Vencimiento de los plazos judiciales.

Los condenados por la venta de éxtasis en un boliche de zona sur de la capital fueron declarados inocentes, y por segunda vez. Ayer vencieron todos los  plazos razonables para que se impartiera justicia. 

Nocturno era un boliche que estaba de moda. Fue uno de los primeros en los que los jóvenes disfrutaban de la música electrónica. Los investigadores sospecharon que detrás había un negocio ilegal. En 2004, una fuerza de seguridad realizó varios allanamientos y aprehendió a varias personas sospechadas de vender éxtasis, una droga que no era conocida en la provincia.

Gerardo Epelbaum y Ramón Diéguez (h), dueños de Nocturno, manejaban una red de venta de éxtasis. El bonaerense Pablo Silva se las proporcionaba y el DJ riojano Ariel Aquines Wartski (al que le secuestraron 158 pastillas) y Gerardo Farías eran los que las comercializaban en la provincia.

El debate duró más de seis meses. El tribunal, integrado por Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Alicia Noli, condenó a Aquines Wartski a cinco años y ocho meses por tenencia de drogas con fines comerciales; a Silva a cuatro años por haber enviado las pastillas, a Epelbaum y a Farías a 2 años y seis meses por haber tenido una participación secundaria en la banda que organizaba la venta de éxtasis. Diéguez fue absuelto.

El por ese entonces fiscal federal Alfredo Terraf llevó el planteo hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En 2014, el máximo tribunal ordenó que el caso volviera a una Cámara de Casación para que analizara el caso. Este tribunal, en diciembre de 2016, dispuso que el fallo final sea revisado nuevamente por un tribunal, lo que finalmente se concretó ayer. Los jueces Juan Carlos Reynaga, José Camilo Quiroga Uriburu y Adolfo Guzmán, realizaron ayer una audiencia previa para definir los pasos a seguir, ya que se encontraban ante una situación difícil.

Los acusados se presentaron y les explicaron a los magistrados cómo viven actualmente. Farías, por ejemplo, se definió como comerciante; Epelbaum, como entrenador de gimnasios; Diéguez (h), empleado de una empresa de sonido de Santiago del Estero; Aquines Wartski, titular de una PyME en La Rioja; y Silva se desempeña como farmacéutico en la localidad bonaerense de Quilmes.

El fiscal federal Pablo Camuña, durante la audiencia, indicó que el fallo de casación no dejaba mucho margen y que el tribunal debería modificar las penas que se habían impuesto anteriormente. También dijo que no había peligro de prescripción.
 
Fuente La Gaceta. 

Compartir

Comentarios