Medida de vallado de la esquina de 25 de Mayo y San Martín

Mientras tanto, autoridades de Nación, Provincia y Municipalidad se reunirán para analizar la situación del templo. Catastro y Defensa Civil de la capital decidieron clausurar la iglesia por prevención. De todos modos, aseguraron que "en teoría no hay riesgo de colapso o de derrumbe total".



Ante el peligro de derrumbe, las direcciones de Catastro y de Defensa Civil de la Municipalidad decidieron clausurar el templo San Francisco, incluida la entrada por San Martín, que se había dejado abierta el lunes para el paso de los fieles a las misas.

Tras la clausura, el titular de Defensa Civil municipal, Jorge Sepúlveda, dijo desconocer el tiempo que implicarán las obras de refacción y mantenimiento de la iglesia.

 "Cuánto es el tiempo que les va a llevar a ellos solucionar el problema en lo que se refiere a la seguridad, no tengo idea. Es complejo porque hay que trabajar en todo lo que es la cúpula de la nave, o sea en la parte más alta de todo, lo que es el techo de la iglesia. Esa es la parte interna", explicó. 

En cuanto al sector externo, dijo que "se solucionaría con una entrada lateral, pero hasta que no solucionen  el problema de la caída del revoque y una grieta que hay en una de las columnas, deberá mantenerse la clausura", indicó. 

Según los informes que se hicieron, "en teoría no hay riesgo de colapso o de derrumbe total", sostuvo el funcionario, pero dejó en claro que "hasta que no esté solucionado eso no vamos a levantar la clausura", adelantó. 

Después de una inspección del antiguo edificio, los funcionarios municipales consensuaron con el fray Fernando Lapierre dejar abierto un paso por 25 de Mayo para oficiar misa en la capilla del Santísimo. 

El vallado se extiende desde la esquina de 25 de Mayo y San Martín, dejando apenas una entrada. 

Según la Municipalidad, ahora la Nación debe intervenir mediante sus organismos que son la Dirección Nacional de Planificación y Diseño de Obra Pública, y la Comisión Nacional de Monumentos Históricos a través de su delegado que es el arquitecto Ricardo Salim. 

Desde la Nación, el arquitecto Andrés Nicolini, que dirige las obras de recuperación del conjunto arquitectónico franciscano, desde su primera etapa, reconoce que la gestión por la tercera etapa del proyecto quedó en un 30%. Se había comenzado con los trabajos de relevamiento y cómputos y se quedó a la espera de respuestas, indicó. Pero mientras tanto, surgió el problema de las grietas en las columnas del convento y Nicolini hizo un nuevo informe, por gestión aparte, del que también espera respuesta. 

Por su parte, el delegado de Monumentos Nacionales, arquitecto Ricardo Salim, anotició a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos sobre los últimos acontecimientos. Pero aclaró que por el momento no puede actuar al no tener capacidad de ejecución ni presupuesto.

Para Salim, lo ideal sería que la municipalidad retome su participación en las obras y desde la comisión la vamos a apoyar. También deberían participar los legisladores por Tucumán para conseguir los fondos de la Nación, propone.

El arquitecto se reunirá hoy con la comisión provincial para ver tomar cartas en el asunto. Su intención es activar la gestión junto con los franciscanos. Por ello propondrá convocar a una reunión integrada por representantes de la Nación, la Provincia y la Municipalidad para acordar medidas en común.

Durante la primera y la segunda etapa de restauración la municipalidad tuvo una activa participación a través del entonces intendente Domingo Amaya. Un equipo de arquitectos y expertos colaboraron con Nicolini en la elaboración de los informes y estudio de costos. También se encargó de vehicular los fondos que llegaron a través de la Nación.

Mientras tanto, Fray Fernando se reunió con Mercedes Aguirre de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural para ver cómo rescatar el templo sin quedar atrapado en los expedientes atemporales de la Nación.

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