El templo se encuentra en el corazón del centro tucumano.

En una convocatoria realizada por la Dirección de Patrimonio Cultural, se analizaron los pasos a seguir para la restauración del edificio. Se podría reabrir la puerta lateral para el ingreso de los fieles.

Luego de la noticia del derrumbe de la parte delantera se han realizado diversas tareas para corroborar el estado del templo. En el mediodía de ayer, una decena de expertos de la Nación, de la Provincia y de la Municipalidad se sentaaron a discutir lo necesario para unir los puntos que hacen al complejo avance de las obras de restauración. La tarea requiere de una gestión coordinada multisectorialmente por tratarse de un monumento histórico nacional.


Luego de una hora y media los especialistas fueron contundentes: “Lo que ha motivado la clausura del templo no es un problema estructural, sino la caída de revoque del frente. Lo que es más serio es la grieta de algunas columnas del convento que siguen activas y que no fueron previstas porque las descubrimos después”, advirtió Nicolini. “Necesitan un estudio urgente para saber en qué estado están”, agregó.
Ante la convocatoria de la Dirección de Patrimonio Cultural, que preside Mercedes Aguirre, fray Fernando Lapierre recibió a representantes de la Municipalidad (Mónica Aylán, subsecretaria de Planificación Urbana); de la Provincia (subsecretario de Obras Públicas, Daniel Rivero) y de la Nación (arquitecto Ricardo Salim, delegado de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, y arquitecto Andrés Nicolini, de la ex Dirección Nacional de Arquitectura). También estaban presentes los arquitectos Alberto Pascual y Orlando Billone, que participaron de la primera y de la segunda etapa de la obra, y contaron qué se le hizo al edificio. Asistieron además otros funcionarios como el de Turismo Religioso (Gustavo Macció) y el director de Defensa Civil de la Provincia, Fernando Torres.


MESA DE TRABAJO. Expertos y funcionarios de Provincia, Nación y Municipalidad de la ciudad se reunieron para coordinar acciones inmediatas.

 

Desde la Municipalidad se anunció que se utilizarán fondos nacionales para gestionar las obras necesarias en la iglesia. A su vez, el delegado nacional de Monumentos Históricos propuso armar una carpeta con toda la memoria de los trabajos que se vienen haciendo desde 2009 y lo que falta hacer. Esto se llevaría a cabo sabiendo que la ex Dirección Nacional de Arquitectura sufrió una serie de cambios internos, que van desde sus autoridades hasta el propio nombre de la repartición (ahora Dirección Nacional de Planificación y Diseño de Obra Pública).

 

Fray Lapierre pidió que se permita a los feligreses ingresar al templo en caso de que no corriera peligro en su interior como se menciona. Defensa Civil se comprometió a estudiar con Catastro el pedido del fraile para ver si se abre un sector (que no será el frente del templo). “Este templo nunca ha estado cerrado durante las obras de restauración, por eso el padre quiere saber si se puede liberar aunque sea una de las alas para que puedan seguir las actividades religiosas”, intercedió la arquitecta Aguirre.

 

Para reparar problemas de revoque y el crecimiento de vegetación en el frente del templo, Rivero (Obras Públicas) habló de brindar todos los recursos que hagan falta para hacer los trabajos. “Aunque como se trata de un monumento nacional hay que tener ciertas precauciones. En ese sentido vamos a colaborar con el arquitecto Nicolini, que es el experto de la Nación. La obra en sí no es nada costosa, pero necesitamos ciertos procedimientos y la coordinación con la Nación”, explicó. “Nosotros estamos a disposición de todo lo que se necesite”, puntualizó.
Se evaluará poner un sistema de andamiaje sobre el templo para que los expertos (Nicolini) puedan analizar el estado de los pivotes que hay sobre la fachada (y comprobar que no existe peligro de desprendimiento) y estudiar cuanto crece la vegetación para poder retirarla, sin dañar la estructura.

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