El Papa volvió a hacer un nuevo pedido de perdón.

Fue en una misa y al rezar en un santuario en el último día de su viaje. Los casos de pedofilia generaron múltiples protestas y rechazos. Francisco prometió justicia.

El Papa Francisco concluyó este domingo su visita de dos días a Irlanda, afectada durante décadas por abusos sexuales cometidos por miembros del clero, con una misa final en Dublín ante miles de personas que le escucharon entonar un renovado “mea culpa”.

Inesperadamente, antes de iniciar la eucaristía de clausura del IX Encuentro Mundial de las Familias, celebrado esta semana aquí, el pontífice leyó un mensaje con otro dramático pedido de perdón porque no se acompañó a las víctimas en la búsqueda de verdad y justicia y porque algunas autoridades eclesiásticas no se hicieron cargo de esos hechos y guardaron silencio. El gesto –que no figuraba en el programa- se convirtió en una señal del pontífice para tender puentes con la sociedad indignada de Irlanda, donde el flagelo golpeó con devastadora magnitud.

Previamente, en un rezo ante el santuario de Knock, el Papa había “implorado el perdón por estos pecados, por el escándalo y la traición sentida por tantos” a causa de la Iglesia.

Curiosamente no en italiano, el idioma que el Papa usa actualmente sino en castellano, con traducción al inglés, Francisco realizó el mea culpa en forma de oración. Abarcó, además, los casos de madres solteras vulnerables alojadas en conventos que fueron alejadas de sus hijos por las monjas con la amenaza del pecado. Cada pedido de perdón era interrumpido por un sobrio aplauso.

“Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, abusos de poder y de conciencia; abusos sexuales por parte de miembros cualificados de la Iglesia. De manera especial pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia. El Señor mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compunción, y nos dé la fuerza para comprometernos en trabajar para que nunca más suceda y para que se haga justicia”.

“Pedimos perdón por los chicos que fueron alejados de sus madres”, continuó el Papa. “Pedimos perdón por algunos miembros de la jerarquía que no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio. Pedimos perdón por las veces que, como Iglesia, no hemos mirado a los sobrevivientes de cualquier tipo de abuso, en su búsqueda de justicia y verdad, con acciones concretas. Y pedimos perdón por los casos de explotación laboral a que fueron sometidos tantos menores”, afirmó.

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