Un avión de Flybondi debió volver a El Palomar minutos después de despegar.

El avión debió regresar a El Palomar a la media hora de haber despegado hacia Bariloche.

Un vuelo de la aerolínea low cost Flybondi debió volver al aeropuerto de El Palomar veinte minutos después del despegue por una falla técnica. Fue este sábado a la tarde: el avión se dirigía a Bariloche y, según confirmó la empresa a Clarín, "la tripulación advirtió un funcionamiento irregular de la presurización".

Desde la misma línea aérea sostuvieron que la falla se detectó unos veinte minutos después de que el avión saliera del aeropuerto de El Palomar, y que se decidió volver a ese destino. Entre cuarenta minutos y una hora después de ese aterrizaje imprevisto, según sostuvo la empresa, el vuelo FO5270 volvió a despegar y llegó a Bariloche. El avión, un Boeing 737-800 NG, tiene doce años de antigüedad y fue usado previamente por otras tres aerolíneas, confirmaron desde Flybondi.

Este sábado a la noche, un informativo de Radio 10 sostuvo que el avión había vuelto a El Palomar tras sufrir una despresurización. Flybondi desmintió que hubiera ocurrido eso, y explicó que la falla técnica se detectó "durante el ascenso, en la realización del control correspondiente" de la presurización de la cabina.

Los pasajeros que habían tomado el vuelo de las 18.30 a Bariloche permanecieron en el avión mientras los técnicos resolvían el funcionamiento irregular en el sistema que presuriza la cabina.

Según confirmó Clarín con un consultor del área de la aviación civil, los controles en el funcionamiento de la presurización efectivamente se llevan a cabo luego de que el avión carretea y despega, ya que es en esa instancia en que se pone en funcionamiento. A la vez, confirmó que una despresurización de la cabina suele producirse a mayor altitud que la que alcanza un vuelo veinte minutos después de despegar, y que cuando se detecta alguna falla en los primeros minutos del viaje, volver al aeropuerto desde el que se despegó es una de las maniobras más frecuentes.

Flybondi sostuvo a Clarín que, obligatoriamente, debe hacerse un control de la presurización a los 10.000 pies de altura, pero que en este caso se hizo antes de alcanzar esa altitud y que, por protocolo, se decidió volver a El Palomar.

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