El expresidente Lula da Silva ganaría en 23 de los 27 estados de Brasil, mientras que en las cuatro regiones restantes tendría el segundo lugar.

La última palabra sobre la situación del ex presidente la tendrá el Tribunal Superior Electoral, que tiene de plazo para pronunciarse hasta el próximo 17 de septiembre, a sólo 20 días de las elecciones.

El ex ministro y ex alcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, compañero de fórmula de Luiz Inácio Lula da Silva como candidato a vicepresidente de Brasil, afirmó hoy que el Partido de los Trabajadores (PT) no renunciará a la candidatura presidencial del ex mandatario para las elecciones del 7 de octubre.

"Si ni el pueblo brasileño prescinde de Lula, mucho menos el PT", sostuvo Haddad durante un acto de su partido en Belo Horizonte.

A su vez, recordó que "llegó un pronunciamiento de la ONU" que "determina que Lula debe ser candidato". Se refiere a la decisión cautelar no vinculante del Comité de Derechos Humanos del organismo, que pidió que se tomen "todas las medidas necesarias" para que Lula "pueda ejercer sus derechos políticos".

A pesar de su encarcelamiento y de estar virtualmente inhabilitado, la formación socialista insiste en la candidatura de Lula, en virtud del liderazgo que viene demostrando en todos los sondeos.

No obstante, la candidatura de Lula será probablemente vetada ya que la legislación electoral brasileña prohíbe expresamente que condenados en segunda instancia, como es su caso, se presenten a cualquier cargo electivo.

Haddad no hizo declaraciones sobre la denuncia presentada por la Fiscalía brasileña, en la que se le acusa de enriquecimiento ilícito durante la campaña de 2012, en la que disputaba la Alcaldía de la ciudad más poblada de Brasil.

En su lugar, optó por centrar su discurso en la defensa de la libertad de Lula, quien cumple una condena de 12 años por corrupción en Curitiba, y en la crítica al "atentado a la democracia" que, en su opinión, resultó, a mediados de 2016, en la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff.

Por su parte, Rousseff reiteró que el gobierno de Lula fue "el más incluyente de la historia" y concluyó que el objetivo por detrás de su proceso de destitución era "quitar a los pobres del presupuesto" de las cuentas públicas.

La última palabra sobre la situación de Lula la tendrá el Tribunal Superior Electoral, que tiene de plazo para pronunciarse hasta el próximo 17 de septiembre, cuando faltarán 20 días para las elecciones más inciertas de la historia reciente de Brasil.

Fuente: EFE

 

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