La apuesta es que se produzca un "overshooting" para luego volver a niveles más razonables.

Luego del miércoles de furia, la principal incógnita recae en la capacidad del Gobierno en alcanzar el ajuste fiscal que pactó con el FMI. El déficit debe caer del 2,7 a 1,3%.

Luego del verdadero día de furia que sufrió el dólar, que tuvo su mayor suba desde que gobierna Mauricio Macri, quedó clara la necesidad de avanzar hacia medidas contundentes que permitan salir de la crisis. Según el Gobierno y el FMI, hay una sola opción: encaminarse lo más rápido posible hacia la disminución del déficit fiscal.

El confuso anuncio del Presidente sobre un acuerdo con el FMI para adelantar los desembolsos al 2019 no generaron calma alguna entre los inversores. Al contrario, se profundizó el malestar, como quedó reflejado en el derrumbe que sufrieron todos los activos argentinos. El dólar terminó en $ 34,50, con una asombrosa suba de 8% en una sola jornada, el riesgo país trepó hasta los 725 puntos (máximos de la era Macri) y las acciones argentinas en Nueva York sufrieron nuevas caídas de hasta 12%.

¿Qué piden los mercados? Posiblemente nunca haya sido un tema central las dudas sobre la capacidad de pago en el 2019, como sostiene el equipo económico. En realidad, la incógnita es si realmente se podrá alcanzar el ajuste fiscal que pactaron el Gobierno y el FMi en el acuerdo. El rojo primario debe caer de 2,7% a 1,3%, lo que implica un recorte inédito de gasto en un año electoral: 300.000 millones de pesos.

Hasta ahora no hay muchas pistas sobre los caminos que se elegirán para alcanzar semejante disminución del rojo fiscal. Todo es un diálogo de sordos. Gobierno, oposición y gobernadores apenas pudieron hilvanar algunas propuestas para ir en esa dirección, pero sigue muy lejos del ajuste comprometido.

El FMI enfatizó ayer a través de una carta que se trabajará para fortalecer tanto el programa fiscal como monetario. Y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, señaló que "el único camino" para dejar atrás la crisis es la disminución del déficit. Pero los legisladores del arco opositor se niegan a votar un recorte que -dicen- sólo generará una recesión mayor. Además, desde el peronismo no kirchnerista ya propusieron el aumento de algunos impuestos, como el caso de Bienes Personales (pretenden llevarlo de 0,25% a 1%, al menos para las cuentas radicadas en el exterior).

El proyecto de Presupuesto 2019 debe enviarse antes del 15 de septiembre al Congreso, por lo menos en sus grandes lineamientos. Allí se conocerá cuál es concretamente el proyecto que tiene el Gobierno para avanzar hacia el recorte del gasto.

El Central envió ayer una señal de que no está dispuesto a defender con reservas un determinado valor del dólar en medio de una corrida. Luego de vender USD 300 millones al mediodía, el titular de la entidad, Luis Caputo, decidió correrse del mercado para no seguir dilapidando divisas. El resultado fue el único que podía suceder: una disparada del tipo de cambio. Ahora la apuesta es que el tipo de cambio se pase de su nivel de equilibrio, es decir que se produzca un "overshooting" para luego volver a niveles más razonables. Pero nadie tiene claro en qué momento podría suceder ese movimiento.

Algo parecido sucede con los bonos. El Bonar 24 volvió a sufrir una fuerte caída, cercana al 2,5% y ya rinde cerca del 11,5% anual en dólares. Este deterioro es el que están sufriendo la mayoría de los bonos argentinos, lo cual demuestra la desconfianza extrema del mercado.

Por ahora resulta difícil pensar que el dólar tocó un techo. El viernes vencen los futuros de dólar negociados durante el mes y el Central deberá pagar una verdadera fortuna por las pérdidas que le generaron las ventas a lo largo del mes, como un mecanismo indirecto de controlar el precio de la divisa. Esto implica más inyección monetaria y presión sobre la divisa.

Pero además, analistas económicos observaron que buena parte de los pesos emitidos para eliminar una parte de las Lebac se mantiene en circulación, por lo que se mantendrá la presión sobre la divisa. Y a mediados de septiembre habrá otra renovación que el BCRA sólo cancelará parcialmente, por lo que nuevamente habrá pesos disponibles para comprar divisas.

En cuanto a los bonos, un adelanto en los desembolsos del FMI aseguraría la capacidad de pago de 2019. Sin embargo, las dudas se trasladan al 2020, luego de las elecciones presidenciales. ¿Con qué se encontrará el futuro presidente argentino? ¿Estará dispuesto en continuar el ajuste para alcanzar el equilibrio fiscal o seguirá con los mismos lineamentos económicos que el actual Gobierno? Todas esas dudas se mantienen en la cabeza de los inversores, que prefieren mantenerse lejos de los bonos o acciones argentinos.

Fuente: Infobae.

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