Clarens no fue aceptado como arrepentido por la justicia.

Lo pidió el fiscal Carlos Stornelli. Clarens, financista del matrimonio Kirchner, está señalado como una parte fundamental en la ruta de coimas.

El fiscal Carlos Stornelli pidió dejar sin efecto el acuerdo de colaboración que firmó con el financista K, Ernesto Clarens, y solicitó al juez Claudio Bonadio que dicte la prisión preventiva en la causa de los cuadernos de la corrupción.

El financista vinculado a Néstor Kirchner y a Lázaro Báez, no logró la homologación del acuerdo para ser considerado un imputado colaborador en la causa donde se investiga una asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales por más de 200 millones de dólares. 

Durante su indagatoria, con la que sin éxito, buscó ser un "arrepentido" más en el expediente, el financista K confesó haber sido “el cambista” de los sobornos que recolectaba Roberto Baratta. Pero aparecieron una serie de pruebas que lo comprometieron aún más y que cambiaron la situación judicial que tenía antes de que el fiscal lo aceptara como imputado colaborador.

Carlos Stornelli, fiscal de la causa.

 

El acuerdo con Stornelli se firmó hace 14 días y el Bonadio retrasó su homologación. En este contexto, el fiscal requirió dar de baja al acuerdo y solicitó su inmediata detención.  Clarens quedó "más comprometido con las nuevas pruebas que llegaron a la causa” y, sin embargo, "no hizo ningún gesto a favor de aportar más datos". "Clarens es Kirchner", señalaron fuentes judiciales. 


Tal como adelantó Clarín, Clarens enfrenta nuevas pruebas contundentes en la causa de los cuadernos de las coimas. Una es el cobro de un “soborno con factura” por primera vez en la historia judicial argentina reciente.

 

La otra es otro pago negro de 50 millones para Lázaro Báez. Además, la confesión de empresarios, como Juan Chediack de la constructora José J. Chediack, que lo colocaban en el rol de recaudador de las coimas y no solo “cambista” como admitió él. Estas confesiones están sumadas a sus sospechosos y frecuentes viajes en lanchas rápidas a Carmelo, Uruguay, y al “préstamo” de 250 millones de pesos que hizo a Austral Construcción y Gotti, las empresas de Lázaro Báez, entre otros indicios que muestran que oculta más de lo que confesó.

 


Ahora se conoció que en la causa uno de los 17 empresarios arrepentidos confesó que pagó personalmente una coima de 4.530.000 pesos en blanco, sin bolseros ni plata negra como en los otros casos. El mediano empresario constructor -cuyo nombre las fuentes pidieron mantener por ahora en el anonimato- contó que en el 2009 Vialidad Nacional le retrasaba los pagos y su situación financiera era comprometida.


Entonces, directores de Vialidad Nacional le empezaron a mostrar mails con la lista de los primeros empresarios a los que se le había ordenar pagar las deudas con prioridad y a nombrar, como una salida, “hablar con Ernesto” o “ir a la oficina de Pasaje Carabelas”. Hasta que otro empresario del rubro, ahora fallecido, le dijo: “Ernesto quiere hablar con vos”. Así se encontró cara a cara con Clarens en las oficinas de Pasaje Carabelas 24, en el mismo edificio donde tenía sus oficinas Austral. Y luego, se encontró en oficinas estrenadas en Manuel Sáenz 323, Puerto Madero.

 

Fuente: Clarin

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