Inmigrantes venezolanos llegan a la ciudad peruana de Tumbes, en el norte del país, límite con Ecuador. AFP.

Además, lanzaron un llamado al gobierno de Nicolás Maduro para que acepte su ayuda humanitaria.

El encuentro regional de Quito sobre la emigración venezolana concluyó este martes con una declaración de voluntad por parte de los trece países participantes a seguir acogiendo emigrantes dentro de un sentido de “hermandad” y “solidaridad”.

Además, lanzaron un llamado al gobierno de Nicolás Maduro para que acepte su ayuda humanitaria, con el fin de "descomprimir" la crisis que está tras la migración masiva de venezolanos por la región.

Pese a la insistencia de Caracas en negar las dimensiones del fenómeno, los delegados de once gobiernos reunidos en Quito firmaron una declaración que exhorta a Maduro a recibir cooperación.

Las naciones firmantes "hacen un llamado a la apertura de un mecanismo de asistencia humanitaria que permita descomprimir la crítica situación, brindando atención inmediata en origen a los ciudadanos afectados", reza el texto.

El documento “contiene la voluntad de todos los Estados participantes en seguir acogiendo con los brazos abiertos a todos los que vienen enfrentando una difícil situación en su país de origen”, anunció al concluir la reunión el representante peruano, César Bustamante. Director general de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asuntos Consulares, Bustamante destacó que se seguirá prestando asistencia a aquellos que “buscan encontrar la acogida de nuestra comunidades, de nuestra sociedad, en términos de hermandad y solidaridad”.

En la cumbre estuvieron presentes las autoridades de los sectores de movilidad humana, migración, políticas consulares, desarrollo e integración de Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, Chile, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Bolivia, Uruguay y República Dominicana.

Fuente: Clarín

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