La joven contó que pudo retornar la escuela luego de haber abandonado a los 13 años por el contexto familiar violento en el cual vivía.

“La bronca no solo es por lo que el otro tiene y vos no, sino por cómo te trata”, dijo Mayra Arena. La joven se hizo conocida luego de una charla, en la que analizó la problemática desde una mirada diferente. “La persona pobre siente que no va a tener nada en la vida", reflexionó.


Mayra Arena se describe como una coleccionista de todos los prejuicios sobre los"pobres": es hija de madre soltera, no conoce a su padre, tiene muchos hermanos que no tienen padre, dejó la escuela a los 13 años y a los 14 fue madre.

La historia de esta joven de 26 años se hizo conocida luego de que a fines de agosto diera una charla TED en Bahía Blanca, en la que habló de la pobreza desde una mirada diferente.

Mayra diálogo con LV 12 Radio Independencia sobre las repercusiones que tuvo su exposición. “Esperaba algunas visualizaciones en internet pero no que los medios hablen de esta charla”, comenzó diciendo.

La joven contó que cuando era niña comenzó a asistir a una escuela de clase trabajadora y allí se topó con una realidad distinta a la que ella vivía. “Ahí empecé a darme cuenta de que tenían útiles, zapatillas sanas. Llevaban cosas para comer lo cual me parecía una locura”, relató.

Mayra contó cual era su reacción ante ese nuevo mundo: “yo les tomaba mucha bronca, era como una especie de resentimiento por todo lo que ellos tenían y yo no”. En ese sentido reconoció que tenía actitudes agresivas en esos tiempos. “Empezás a desarrollar una personalidad a través de la violencia”, reflexionó.

Al ser consultada sobre el cuestionamiento que muchos hacen respecto a que a los pobres no les alcanza para comer pero tienen muchos hijos, dijo: “La gente no entiende que la persona pobre siente que no va a tener nada en la vida. Lo único que puede tener y nadie le va a sacar es un hijo”.

Cuando tenía 13 años se fue de su casa por el contexto violento que allí se vivía. “Deje la escuela con mucho dolor”, expresó. Sin embargo recuerda que sus vecinos “le inculcaron la idea de que yo podía salir adelante”. A los 14 tuvo un hijo. Pasaron los años hasta que consiguió un empleo aceptable y así pudo volver a terminar el primario, el secundario y arrancar una carrera.

Sobre el final dejo una reflexión sobre la necesidad de “empezar a entender al otro”. “La bronca no solo es por lo que el otro tiene y vos no, sino por cómo te trata”, concluyó.

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