El Nª1 del mundo saludando a Del Potro antes de dejar el court. El argentino va por la gloria.

El tenista español se refirió a los dolores de rodilla que lo aquejaron durante todo el encuentro frente a Juan Martín del Potro. "Es más que limitante, me imposibilita competir", remarcó.

Ni siquiera su alma de eterno luchador pudo llevarlo a terminar el partido. Rafael Nadal mostraba señales de sufrimiento ya desde el final de ese primer set que se le escapó en el tie-break y podría haber cambiado la historia. Y en el segundo parcial, todo se volvió un suplicio para él. "Odio retirarme, pero seguir un set más jugando así hubiera sido demasiado para mí", dijo luego en conferencia de prensa.


 
Luchó hasta donde pudo. Y su sentencia final fue cuando, con un nuevo break, Del Potro selló el 6-2 en el segundo set y puso la pendiente todavía más empinada. El español llegó a su silla, intercambió unas pocas palabras con el médico del torneo y decidió evitar mayores daños. El abandono era un hecho y Del Potro estaba, como en 2009, en la final del US Open.

 

"Esperé todo lo que pude. Puede imaginar que es muy difícil para mí decir adiós antes del final del partido, pero en cierto momento uno tiene que tomar una decisión", agregó el número 1 del mundo.


Nadal agregó que sentía "demasiado dolor" y teme que se trate de una recaída de una vieja lesión en la rodilla derecha. "La gravedad no creo que sea mucha, es la de siempre. Pero es limitante y más que limitante, me imposibilita competir", explicó.

Y por último, sentenció: "No me queda más que aceptar y seguir trabajando para estar preparado para la siguiente".

 

Fuente: Clarín

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