Nuestro estado mental determina la forma en la que percibimos el mundo y por lo tanto la forma en la que enfrentas tu día.

Aprender a gestionar tus emociones es el paso previo a tener la llave que abre y cierra la posibilidad de ser más o menos feliz. Si una persona no sabe identificar las emociones, si no conoce los mecanismos para controlarlas o cambiarlas será una persona más susceptible a padecer estados negativos.

La felicidad es una forma de vivir. Consiste en aprender a ver la vida con un filtro que nos aporte bienestar y equilibrio. Existe un elemento fundamental en este proceso: aprender a manejar las emociones ya que estas son las que influyen directamente en nuestro organismo. Focalizarnos en nuestras fortalezas quien no se conoce, no se comprende ni acepta y por lo tanto no puede mejorar.

Soña en grande, actúa en pequeño. Las personas con sueños y metas tienen menos probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, etc. Respetar las ideas de otros y tener un pensamiento objetivo.

Entender las emociones del otro y controlar nuestras emociones. Cambiar el lenguaje y empezar a usar palabras que te  llenen de alegría, entusiasmo. Desechar los pensamientos toxitos que anulan posibilidades.

Esta comprobado con estudios científicos que las personas que practican el optimismo  o sea cambian la forma cómo piensan y se hablan  puede mejorar su bienestar físico y emocional, ya que su cuerpo transmite lo que piensa.

Hablar de inteligencia emocional es hablar de la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuada. Esta habilidad repercute muy positivamente sobre las personas que la poseen ya que les permite entender y controlar sus impulsos, facilitando las relaciones comunicativas con los demás.

 

Luciana Estofan  
Lic. en Adminstracion de Empresas
Coaching Ontológico Sistemico

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