El remisero, sospechado por la Policía de ser el autor de crimen.

Alfredo Jiménez ex comisario e investigador fue convocado por las autoridades provinciales de ese momento para dar con los sospechosos.

Ayer declaró en el juicio por el crimen y posterior encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos, Alfredo Jiménez ex comisario e investigador quien apuntó a Juan Pedro Cruzado, el remisero que llevó a la joven, como posible autor del asesinato dejando de lado otras líneas, como la vinculación con César Soto, los “hijos del poder” o los barras de Atlético Tucumán (por los Acevedo-González).

El propio Jiménez, explicó que siguieron esa posibilidad sabiendo, además, que el ex jefe de la comisaría de Raco, Enrique García, entre otros policías, estaba imputado por falsificación de instrumento público en una causa relacionada con el homicidio de la joven, en 2006.

“Nos encaminamos hacia la hipótesis del remisero. Él estuvo hasta el último momento con ella (supuestamente, por Paulina). Pero no supo explicar dónde la había dejado, hasta dónde había llegado con la chica”, dijo el ex investigador. “No dudaba que había llevado a Paulina; dudaba respecto de dónde la había llevado”, expresó, teniendo en cuenta la referencia de la calle Cuba como destino final.

Jiménez explicó que el equipo designado elevaba informes al fiscal Carlos Albaca, aconsejando medidas. Para ello, analizaba y leía las declaraciones de Cruzado y también de Virginia Gallardo, amiga, y la persona que compartió el remise con la víctima. Sin embargo, no concretaba allanamientos, evaluaba cruces de llamadas u otros procedimientos. Los pesquisas también presentaban sus evaluaciones del expediente en la cartera de seguridad provincial.

“En un principio, sospechábamos de Soto (ex pareja de Paulina). Pero no tenía los medios necesarios para concretar la desaparición; no tenía vehículo para dirigirse a Raco. Eso nos llevó a descartarlo”, expresó Jiménez. “Cruzado llegó hasta donde debía llegar (…) Sospechábamos que quería abusar de ella, y la joven no lo permitió. Ese habría sido el móvil”, manifestó el ex comisario, quien defendió esa línea de investigación frente al Tribunal.

Respecto del caso García, Jiménez afirmó: “me involucré con la investigación del homicidio, y no en la otra causa. El caso era por la falsedad y estaba en manos del Jefe de Policía (por Hugo Sánchez, otro de los acusados de encubrimiento). No íbamos a intervenir en funciones de la Policía en actividad”.

Cruzado se presentó en 2006 como el conductor que habría llevado a la víctima y su amiga Mercado en un remise de color rojo, el 26 de febrero de ese mismo año. Primero, concurrió al Departamento de Informaciones Criminales (D2), junto con su hermano Carlos y un amigo, Vittino Frías. Allí, pudo identificar, entre varios integrantes de la fuerza de seguridad, al jefe de Policía.

Cruzado rememoró que ese 26 de febrero había dejado a una de las chicas en una casa en calle La Rioja, “pasando La Madrid”. “No me acuerdo cómo estaba vestida la (joven) que se bajó en La Rioja. Entró a la casa y volvió a salir para darle algo (a su amiga), supongo que era plata”, remarcó. Relató también que llevó luego a la otra pasajera hasta la zona del parque 9 de Julio. “Estaba vestida de vaquero y camisa a cuadros. Tenía el pelo largo”, describió.

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