Protesta. Los manifestantes protestan ante la policía durante la marcha del domingo 23 de septiembre, en Managua, la capital de Nicaragua (AFP).

La represión se llevó a cabo en medio de la marcha "Somos la voz de los presos políticos", una nueva movilización para exigir la liberación de las cientos de personas que fueron detenidas por protestar.

Al menos una persona murió y otras cuatro quedaron heridas este domingo 23 de septiembre en Managua, la capital de Nicaragua, cuando policías y presuntos grupos paramilitares atacaron a balazos una marcha opositora. La noticia fue confirmada por fuentes oficiales y por la televisión local. 

El incidente ocurrió cerca del Mercado Iván Montenegro, en la zona oriental de Managua. Allí caminaban miles de personas en la marcha opositora convocada bajo el slogan "Somos la voz de nuestros presos políticos". El canal de televisión privado "Cien por cien noticias" transmitió imágenes de un joven herido de bala, evacuado del lugar por bomberos voluntarios. La televisión informó que al menos otras cuatro personas fueron heridas.

Un comunicado oficial de la Policía Nacional confirmó la muerte del joven herido y dijo que había otro herido de bala. Aunque los canales de televisión filmaron a paramilitares y policías cuando disparaban a los manifestantes y les lanzaban gas lacrimógeno, la Policía acusó del ataque a los organizadores de la marcha cívica. El comunicado dijo que los responsables del hecho fueron "grupos violentos que se habían convocado a una marcha llamada pacífica" y que "atacaron a familias y sus viviendas con armas de fuego, bombas caseras y piedras"

La marcha comenzó a las  diez de la mañana en el norte de Managua, cerca del mercado Montenegro, una zona muy concurrida de Managua donde también hay terminales de ómnibus. Grupos oficialistas atacaron a pedradas a los manifestantes, quienes respondieron también con piedras. La Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersarlos, pero la marcha siguió adelante. Luego de una hora de caminata, donde los manifestantes corearon consignas contra el gobierno del presidente Daniel Ortega y exigieron la libertad de 300 presos, ocurrieron los incidentes. Los balazos obligaron a los manifestantes a irse pronto del lugar. Cientos de personas, entre ellas muchos niños y ancianos, corrieron aterrorizados a resguardarse detrás de iglesias y viviendas, mientras otras se resguardaron detrás de árboles y de vehículos estacionados.

Nicaragua vive una grave crisis política desde abril de 2018, cuando estudiantes universitarios iniciaron una serie de protestas que se multiplicaron por todo el país tras la violenta acción de la Policía y los grupos paramilitares. Según los datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en Nicaragua hubo más de 320 muertos y casi 3.000 heridos en menos de cinco meses, pero el gobierno de Ortega dice que hay sólo 199 muertos. 

Fuente: agencia DPA

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