El envejecimiento comporta cambios estructurales y funcionales que aparecen con el paso del tiempo. La medicina estética sigue dando respuestas para mejorar la calidad de vida.

En la actualidad, la toxina botulínica (TB) es parte importante en los tratamientos médico-estéticos de la cara.

 Entender la anatomía del envejecimiento es clave para manejar de forma integral la TB junto con otras técnicas de la especialidad destinadas a combatir el envejecimiento, considerándolo en su conjunto.  La correcta aplicación de la TB produce grandes satisfacciones a pacientes y médicos. Es fundamental entender las expectativas de nuestros pacientes; conocer bien sus expresiones en reposo y movimiento y buscar el equilibrio y la armonía facial, debe ser nuestra meta.

Desde el advenimiento de la Toxina Botulínica como parte del arsenal de tratamientos no quirúrgicos en estética, mucho se ha avanzado en la comprensión de la naturaleza de las llamadas arrugas hiperdinámicas. Este avance ha posibilitado el crecimiento exponencial del empleo de la TB en la mejora estética, principalmente en lo que concierne al tratamiento de las líneas y arrugas de expresión de la cara.

Un rostro incapaz de expresar emociones no es sinónimo de belleza, y belleza es lo que, en definitiva, buscan los pacientes. Nosotros como médicos debemos contribuir al buen arte de la Medicina y a la Medicina con arte. Las cejas y los ojos son puntos de la atracción de la mirada. Las mujeres, más que los hombres, les dedican tiempo y cuidados, conscientes de que unas cejas bien conformadas y con la adecuada orientación son más atractivas. 

El tratamiento  siguiente se indicará a los 4 a 5 meses tras la primera sesión. En general, después de varios tratamientos y, en función de los nuevos hábitos de relajación muscular adquiridos, se pueden obtener efectos con los que basten 2 sesiones por año.

Roberto Medina, médico esteticista

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