La obesidad es una enfermedad que tiene un impacto sobre la salud de quienes la padecen.

El medicamento es la nueva indicación como coadyuvante a la dieta saludable y el ejercicio físico que debe acompañar todo plan de adelgazamiento.

En la Argentina, seis de cada diez personas presentan sobrepeso u obesidad. Y la cifra va en preocupante aumento. En el mundo, actualmente 1.900 millones de adultos tienen sobrepeso y de éstos, 650 millones presentan obesidad.

El consenso médico internacional coincide en que la obesidad es una enfermedad que tiene un impacto sobre la salud de quienes la padecen y sobre los sistemas de salud, debido al alto costo que conlleva el tratamiento de sus comorbilidades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.

De allí que la presentación de una nueva droga inyectable para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso asociado a comorbilidades haya sido recibida como una buena noticia tanto en pacientes como profesionales de la salud.

Este nuevo medicamento, con nombre genérico liraglutida, se administra en forma inyectable mediante una lapicera prellenada y demostró beneficios significativos y sostenidos en la reducción del peso corporal y, por lo tanto, mejoras en los factores de riesgo cardiometabólico, al indicarse junto a una dieta sana reducida en calorías y un programa regular de actividad física.

Se trata de un análogo del GLP-1, una hormona que el organismo libera en el intestino después de comer, que en dosis más bajas ya se usaba para el tratamiento de la diabetes y ahora se descubrió que actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito y la saciedad, lo que resulta en una menor ingesta de alimentos y la consecuente pérdida de peso.

"Se dice que es un medicamento análogo porque imita en un porcentaje muy alto a una sustancia que habitualmente libera el intestino después de las comidas y es lo que produce la saciación y saciedad. Con una semejanza del 97% con la hormona GLP-1, liraglutida tiene la característica de tener una vida media más larga". Así explicó a Infobae la médica especialista en obesidad Ana Cappelletti (MN 76.523) la principal cualidad de la droga presentada ayer en sociedad en el país.

Y continuó: "Se trata de una lapicera prellenada y se aplica una vez al día la dosis que el médico indique; siempre se comienza con una dosis pequeña y aumenta una vez por semana hasta llegar a la dosis óptima de 3 miligramos diarios".

Sobre si las personas con obesidad producen en menor medida esa hormona naturalmente, o cuál es la causa por la que debieran recibir esa dosis "extra", la directora de posgrados en Obesidad de la Universidad Favaloro y miembro titular de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), explicó: "Todos tenemos la misma capacidad de generar esta sustancia, lo que ocurre es que estas personas tienen una regulación muy compleja de su conducta alimentaria, donde intervienen más factores que los que tienen que ver con el eje intestino-cerebro". Y habló de condicionantes como el estrés o las emociones, entre otros. "En realidad, lo que se busca al usar este análogo es actuar sobre una parte de esta tan compleja regulación".

Y tras destacar que estudios de resonancia magnética demostraron que la liraglutida "actúa sobre áreas del cerebro que tienen que ver con la comida emocional", Cappelletti señaló que "ayuda a tener más saciación (el proceso que determina el momento cuando se deja de comer) y mayor saciedad (la percepción que tiene el cuerpo humano de no tener necesidad inmediata de ingesta hasta la próxima comida)".

—¿Podría decirse que la nueva droga cambiará la indicación de cirugía bariátrica y se convertirá en un paso previo?

—Si habláramos de modo general, podríamos decir que dependiendo del grado de obesidad, algunos pacientes se benefician con la suma de esta medicación más la realización de un cambio de estilo de vida.

En ese sentido, habrá pacientes que tendrían indicado el medicamento como coadyuvante de comer mejor y sumar actividad física a su rutina diaria y otros tendrían de todos modos indicación de cirugía, que es y seguirá siendo la recomendación para casos de obesidad severa, siempre que el paciente tenga el perfil adecuado.

La liraglutida está indicada bajo supervisión médica para personas mayores de 18 años con un Índice de Masa Corporal (IMC, coeficiente que surge de dividir el peso sobre la altura dos veces) mayor o igual a 30 (obesidad) o mayor de 27 (sobrepeso), siempre que se asocie a alguna enfermedad relacionada con el exceso de peso, como prediabetes, diabetes mellitus tipo 2, presión arterial elevada, niveles anormales de grasas en sangre o problemas respiratorios durante el sueño denominados "apnea obstructiva del sueño".

La obesidad es una enfermedad crónica y como tal requiere de tratamiento de manera continua. Así como el hipertenso no abandona la medicación cuando equilibra su presión arterial, lo esperable es que al abandonarla exista una recuperación del peso, lo cual es diferente al llamado efecto rebote, que es lo que ocurre cuando una persona se somete a una dieta muy restrictiva para bajar de peso y cuando la deja se ponen mecanismos compensatorios que llevan a recuperar el peso perdido.

Ninguna medicación ni cirugía son el tratamiento definitivo de la obesidad. Los pilares fundamentales del abordaje de esta enfermedad están dados por lo que se come, el ejercicio físico y la contención de los especialistas.

El costo de la liraglutida ronda los 7 mil pesos. Dentro de cada caja vienen tres lapiceras prellenadas que sirven para poco menos de un mes de tratamiento. Si bien por el momento no tiene cobertura de obras sociales y prepagas, al tratarse la obesidad de una enfermedad que fue reconocida como tal por la Asociación Americana de Medicina en 2013, las autoridades se encuentran en tratativas para que parte de su costo sea cubierto.

"Los análisis de costo y beneficio seguramente harán que la medicación sea considerada para darle cobertura", finalizó la especialista.

Fuente: Infobae

Compartir

Comentarios