Los tucumanos del plantel del Ruso Zielinski mantienen los pies en la tierra de Porto Alegre.

Guillermo Acosta y Tomás Cuello toman el encuentro de esta noche ante Gremio como una oportunidad única para el club y para sus carreras, a pesar de saberse inferiores en el resultado.

Cada participación de Atlético desde aquel inolvidable enero de 2017 en Quito hasta este octubre de 2018 en Porto Alegre parece el partido más importante en la historia de Atlético Tucumán. Y si así no lo consideraban los que peinan canas y se mantienen en la nostalgia de otras épocas, ¿quién mejor que los ídolos del mejor momento histórico del club para confirmarlo?

Fue el Pulga, Luis Rodríguez, quien impulso esta definición en la previa del 0-2 ante Gremio por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Fue el Bebé, Guillermo Acosta, el que lo reafirmó en la previa del encuentro de vuelta de esta noche, además de sumarle el aspecto individual: "el más importante de la historia en lo personal".

Acosta, que saca a relucir con orgullo el haber estado en la totalidad de los encuentros internacionales del Decano, mantiene los pies en la tierra, sabiendo de las dificultades que tendrá el equipo para dar vuelta una serie que en el inconsciente futbolero del continente parece definido: "cuando uno juega bien, se dan los resultados. Mañana (por hoy) hay que disfrutarlo, es el campeón de América y sabemos que no va a ser fácil, de eso estamos conscientes".

Para cerrar, el Bebé evidenció qué es lo que espera para esta noche, y en la misma frase, quién fue el entrenador que lo marcó en su carrera: "en lo personal, me quedo con la palabra del Vasco Azconzábal, me dijo que el jugador puede soñar con varias cosas, pero hay que hacerlo realidad".

Otro que es protagonista y quedará en la historia por su condición de tucumano, a pesar de que no sume minutos, es Tomás Cuello. Ese pibe que todos pedían para mostrar un potencial evidente, pero que el Ruso Zielinski se encargó de llevar paso a paso, y el propio juvenil, de entenderlo: "estar acá es algo que busqué siempre, me preparé toda mi vida. Lo disfruto al máximo porque uno no sabe nunca lo que puede pasar", y explicó cómo vivió esos momentos de ansiedad antes de insertarse de lleno en el plantel de Primera: "en el primer semestre del año pasado me costó un poco y también con el cambio de técnico, pero hoy me siento bien, estoy tranquilo. Antes cuando bajaba a inferiores me enojaba".

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