Leito remarcó el trabajo dirigencial y el proyecto de inferiores como la base para el futuro del club.

El presidente Decano, Mario Leito, hizo un balance de las claves de la institución para llegar a este momento histórico. "A través del tiempo fuimos aprendiendo a ser dirigentes. "Tenemos cimientos muy sólidos", enfatizó.


Seguramente ni siquiera el propio Mario Leito, con diez años menos y asumiendo el cargo de una institución que se encontraba peleando en canchas insospechadas del ascenso nacional, hubiera imaginado estar, primero, participando siquiera de un repechaje de Copa Libertadores; segundo (y con un largo recorrido atravesado con respecto a la instancia mencionada), tratar de avanzar a una semifinal del mismo torneo por excelencia del continente.

En diálogo exclusivo con enviados de LV12 en Porto Alegre, el presidente de Atlético Tucumán dedicó unos minutos a un balance casi total: estadísticas, material de infraestructura, material profesional, pero sobre todo del aspecto humano que supo llevar al club al momento más glorioso de su historia: "a través del tiempo fuimos aprendiendo a ser dirigentes, es un equipo muy grande de trabajo. Mi tranquilidad es que es un equipo de mucha experiencia y nos vamos superando. Podemos hablar del área que quieras en el club y seguramente tendrán proyectos importantes para el futuro. Tenemos cimientos muy sólidos".

El Leito "tranquilo, en familia y con amigos" que vive la antesala del partido de vuelta ante Gremio, reconoció estar "disfrutando de este momento", por eso pudieron fluir las palabras para vanagloriar el presente del club, más allá de un resfrío evidente que lo aquejaba: "no quedan dudas de que nuestro paso por nuestra segunda Copa Libertadores es altamente positivo. De no obtener el resultado, nos vamos a poner con todo en busca de conseguir los puntos que necesitamos en la Superliga. Seguimos segundos a pesar de no haber jugado".

El margen y la espalda que le dan los resultados y un gran arranque en el certamen local que lo alejó momentáneamente de los puestos de descenso, le permiten seguir soñando, ya no con la semifinal que está al alcance de otra hazaña, sino con su máximo anhelo edilicio: "el objetivo de todos nosotros es la construcción del complejo deportivo para las inferiores. Es la obra central en la que tenemos que poner la mirada. A la tribuna la vamos a construir, pero el complejo es mucho más dificil, es nuestro gran desafío".

Ese proyecto de inferiores arrojó valores como Tomás Cuello y Jonás Romero, donde no ahorró palabras tanto para el trabajo coordinado por Diego Erroz como para su vínculo con los jóvenes: "los conozco desde muy chiquitos porque jugaban con mi hijo. Siento mucho afecto por ellos, son de esa camada del año 2000 en la que comienza una nueva etapa. El proyecto de inferiores está dando sus resultados. Al mediano plazo, nos va a permitir que los chicos estén jugando en primera".

Sin embargo, la gran cara visible de la gloria es la de los referentes en el campo de juego y Leito no está exento: "tenemos muchos jugadores con varios años en el club, el Laucha, el Pulga, Bruno Bianchi con mas de cinco años, Aliendro, Leyes, Favio, Barbona. En la medida que pasa el tiempo, más se encariñan y le dan mucho valor a Atlético Tucumán porque viven bien, se los atiende bien, se les da afecto y cariño y se desarrollan como personas y económicamente. Lo reciben, le dan mucho valor y entregan absolutamente todo para defender los colores".

"Lo primero es el responsable del área deportiva, que es el entrenador, después nosotros tenemos jugadores que han aprendido a querer y amar a Atlético Tucumán", sentenció el presidente Decano, que cerró su testimonio solidarizándose con Matías Diarte, el hincha de San Martín cuyo cuadro clínico se complicó luego de que hinchas de Boca lo agredieran en Formosa: "quiero rogar por la salud de Matías, este hincha de San Martín que no la está pasando bien. Los colores quedan al margen de este dolor".

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