“Argentina y especialmente Tucumán están a la vanguardia en este ámbito", afirmó Morales.

El licenciado Marcelo Morales, en representación de Tucumán y el país, recibió una condecoración en el XLII Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Enfermeras Especializadas en Medicina Crítica.

El licenciado Marcelo Fabio Morales participó como invitado del XLII Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Enfermeras Especializadas en Medicina Crítica y Terapia Intensiva llevado a cabo en Puebla, donde brindó una conferencia sobre humanización en terapia intensiva y cómo prevenir el delirium en pacientes críticos a través de una terapia humanizada. En la ocasión se refirió además al caso del Programa Provincial de Ataque Cerebro Vascular (ACV) que no tiene precedentes en América Latina.

Los mexicanos distinguieron la participación de Morales con un reconocimiento por su tarea, que ya lo llevó a Chile, República Dominicana, Brasil, Dubái y próximamente a Serbia, por mencionar algunos de los lugares a donde compartió el trabajo que posiciona al país y a la provincia como pionero y referente en el área.

El referente fue seleccionado en el XXII Congreso Mundial de Terapia Intensiva que se realizó en Río de Janeiro en noviembre de 2017, como director de la World Federation of Critical Care Nurses, que gracias a su ingreso tiene por primera vez a un representante latinoamericano como miembro del directorio.

En Tucumán, en 2017, el Ministerio de Salud Pública, a cargo de la doctora Rossana Chahla, firmó un convenio de adhesión al proyecto HUCI de Humanización de las Unidades de Terapia Intensiva. Este movimiento inició en España y se extiende actualmente a lo largo del mundo.

“A través de esta iniciativa al ser representante de la provincia y a nivel nacional representante de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, fui invitado a distintos lugares de Latinoamérica e incluso a Serbia, para compartir nuestra experiencia sobre la humanización de las terapias intensivas”, relató Morales.

“Argentina y especialmente Tucumán están a la vanguardia en este ámbito. Veníamos de una cultura de terapias a puertas cerradas donde la familia permanecía afuera, no participaba de los cuidados del paciente e incluso no recibía la información necesaria sobre su familiar internado. Esto generaba una sensación de malestar, angustia, incertidumbre, miedo e incluso rechazo hacia el equipo de salud”, continuó el especialista.

Cuando se abrieron las puertas de la terapia a las familias (Morales enfatiza), no sólo se logró sumar a la tranquilidad de las mismas, sino que estas se comprometieron y empezaron a participar de todas las actividades necesarias para poder ofrecer el cuidado adecuado a los pacientes luego de recibir su alta médica.

“Nuestro hospital Padilla, por ser una institución que recibe el grueso de pacientes agudos y traumatizados, específicamente jóvenes que muchas veces quedan con secuelas permanentes neurológicas, tiene un compromiso social muy fuerte y apuesta también a formar a la familia para los cuidados”, sostuvo el referente.

Fuente: Salud Tucumán.

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