Los pibes se van tristes tras una increíble derrota.

La selección de Futsal cayó por 5 a 4 ante su par egipcio y perdió la chance de conseguir el bronce en los JJ.OO de la Juventud. El partido tenía a los argentinos ganando cómodamente hasta una remontada de los visitantes.

Pese a que se había perdido la chance de jugar por el oro, pese a que es jueves y en horario plenamente laboral, 4.800 personas vinieron a ver "a los pibes". "Los pibes" son la Selección de futsal, esa que mezcla la pasión futbolera con el espíritu olímpico -aunque este último, en ocasiones, se tape los oídos ante más de un insulto-. Pero los pibes perdieron un partido increíble 5 a 4 luego de estar 3-0 arriba y se fueron sin medalla de bronce.

En esta ocasión, fue el equipo el que contagió a la gente antes de que se produjera lo contrario. Porque apenas pasó 1 minuto y 10 segundos para que Ezequiel Ramírez capturase un rebote en el área y marcara la primera diferencia de la media mañana.

 

 

De arranque, Argentina parecía querer el bronce más que su rival. Lo hizo apretando la primera línea de Egipto, cuyos chicos se cansaron de perder pelotas ante la molesta presión de los dirigidos por Matías Lucuix.

Así, a los 5 Agustín Raggiati la robó en mitad de cancha y se fue casi solo. Aprovechó el arrastre de marcas, enganchó hacia su izquierda y definió con enorme clase con el revés del botín derecho.

El festejo del seleccionado egipcio. 

 

En ataque, el 10 conformó una dupla con Ramírez ante la que los Egipcios quedaron permanentemente al borde de sucumbir, y fue tras un pase del hábil dueño de la melena al viento que el 7 gritó el tercero.

Talaat, de tiro libre, descontó, pero Egipto estaba partido y una jugada lo mostró: en una contra se fueron Moamen y Belal y sus dos compañeros se quedaron clavados como estacas en su propio campo.

La desazón de "los pibes" de la selección argentina de futsal.

 

Sin embargo, los africanos trajeron del vestuario las ganas que no habían podido plasmar en la primera mitad y llenaron de dudas el estadio de Tecnópolis con el segundo tanto (de Salman) apenas comenzado el período.

Y a los 2 minutos, Talaat encontró la igualdad con un excelente remate cruzado abajo. Argentina lucía golpeada y cansada por aquel desgaste de la primera parte. El 3 a 3 despertó al público como ni siquiera el 3-0 lo había hecho. Era la hora de que la gente jugara su partido.

Argentina no pudo lograr el bronce en futsal.

 

El juego entró en un camino recto signado por las dudas, los errores y los temores. Y en ese río revuelto, a los 12 minutos Talaat sacó un remate de afuera que se le escurrió a un sorprendido y tapado Vargas y heló las almas, dentro y fuera de la cancha.

Quedaban todavía 8 minutos, y ya entonces Lucuix echó mano al arquero jugador en la figura de Rufino. El duelo volvió a cobrar emotividad, porque en esa coyuntura Argentina volvió a ir con todo y cada contra se volvía una cornisa intransitable.

Con el pibe del Barcelona de camiseta verde, Argentina sumaba un hombre en ataque pero caía en una situación de previsibilidad: Rufino se volcaba a la derecha, para estar cerca del banco y salir al perder la pelota, pero eso lo obligaba todo el tiempo a enganchar para adentro para patear de zurda.

El último gol de Talaat, figura descomunal del partido, liquidó las opciones pese al descuento de De Candia. Egipto se llevó el bronce en un partidazo histórico y Argentina se fue llena de dolor y lágrimas, con el aplauso del público como único consuelo.

 

Ramírez, el que dio la cara en la tristeza

Tras la caída por el bronce, Ezequiel Ramírez, autor de dos de los goles de Argentina, fue el único que dio la cara. Ni siquiera el entrenador Lucuix habló con la prensa. El número 7, pese al dolor que los chicos se llevaron al vestuario envueltos en lágrimas, salió a dar sus reflexiones. “Tendríamos que haber sido un poco más regulares en todo el torneo -evaluó-. Pero bueno, todo esto fue importante para madurar, que es lo que tenemos que hacer a esta edad. Somos chicos y seguramente nos va a servir para crecer”. El pibe, de 18 años, rescató lo que se lleva de los Juegos Olímpicos: “Me quedo con lo que conocimos en la Villa, muchas personas, muchas culturas distintas, y sobre todo con la amistad que se armó en el grupo desde que empezamos a entrenarnos. También, con el sacrificio que hicimos. Lamentablemente no nos alcanzó para lograr la medalla de bronce. El objetivo era jugar seis partidos y llegar al último con chance de medalla y nos vamos tristes por no haberlo conseguido”.

 

Fuente: Clarín

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