Kimi Räikkönen logró una gran victoria en el GP de los Estados Unidos en Austin, Texas, en la 18ª fecha de la temporada de la Fórmula 1.

El británico salió tercero en Austin y no pudo alcanzar la marca histórica de Juan Manuel Fangio.

El finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari) se impuso este domingo en el Gran Premio de Estados Unidos, décimo octava prueba del Mundial de Fórmula Uno, en el que terminó por delante del holandés Max Verstappen (Red Bull) y el líder del campeonato, el británico Lewis Hamilton (Mercedes), que fue tercero y no pudo sentenciar su quinto título ni alcanzar todavía el récord de Fangio.

Para consagrarse pentacampeón Hamilton necesitaba sumar ocho puntos más que su rival por la corona, Sebastian Vettel (Ferrari), pero sólo pudo sacarle tres, ya que el alemán acabó en la cuarta plaza en el Circuito de la Américas, en Austin (Texas).

Luego de esta carrera, el inglés suma 70 puntos de ventaja sobre Vettel, lo que le basta con terminar séptimo en la próxima carrera, el Gran Premio de México de la semana que viene, para ganar su quinto título e igualar en el palmarés al legendario piloto argentino Juan Manuel Fangio. Para resumir, debe sumar tres puntos más que su adversario alemán.

Kimi Raikkonen, campeón mundial en 2007 y que el año que viene regresará al equipo Sauber, logró su vigésima primera victoria en el Mundial de Fórmula Uno y la primera desde que en 2013 se impuso en el Gran Premio de Australia. El español Carlos Sainz (Renault) terminó en la séptima plaza tras arrancar desde la undécima y pese a cumplir una sanción de cinco segundos.

Fangio fue el hombre que domó como nadie esas máquinas que alcanzaban velocidades no tan lejanas a las de los autos de carrera actuales. Eso sí, con infinitas menores condiciones de seguridad y ni que hablar de ayudas electrónicas. Fue dos veces campeón de Turismo Carretera con Chevrolet y cinco veces de la Fórmula Uno, entre muchos otros hitos que marcó. En la máxima ganó con Alfa Romeo (1951), Mercedes-Benz (1954 y 1955), Ferrari (1956) y Maserati (1957).

Fue la última carrera de su quinto título la que lo elevó todavía más allá. En aquella histórica jornada en Nürburgring, el Infierno Verde alemán, el Chueco a sus 46 años manejó como no lo había hecho nunca. Ni él ni nadie. Superó todas las expectativas y quedó, definitivamente, en un plano superior.

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