Fue trasladado al hospital Avellaneda y después derivado al Padilla en donde luego de agonizar 24 horas, falleció.

El hecho se registró en el asentamiento 14 de Septiembre de Los Pocitos. Investigan si se trató de un robo o de un ajuste de cuentas vinculado a las drogas.

 

 Un joven de 26 años falleció luego de recibir un disparo en la cabeza. El hecho se registró en el asentamiento 14 de Septiembre, en Los Pocitos. Investigan si se trató de un robo o de un ajuste de cuentas vinculado a las drogas.

El martes, desconocidos ingresaron armados en la propiedad en la que Luis Alberto Rodríguez descansaba con su concubina y dos menores de edad, uno de los cuales era su hijo. Según las fuentes, alrededor de las 7, Rodríguez escuchó dentro de su casa y se levantó. Se encontró con los desconocidos y los enfrentó. Lo golpearon, pero se levantó y continuó forcejeando hasta que recibió un disparo en la cabeza. Luego se llevaron un televisor, celulares, dinero y otras pertenencias de la familia.

El joven fue trasladado al hospital Avellaneda. El médico de guardia Ramiro Cortez, informó que presentaba una “herida de arma de fuego en el parietal izquierdo, con orificio de entrada”. Después fue derivado al Padilla. Luego de agonizar durante 24 horas, falleció ayer por la mañana.

Los investigadores se dirigieron a la vivienda de la víctima y encontraron una vaina servida de un revólver 9 milímetros y manchas de sangre.

Los policías se encontraron con el silencio de los vecinos como principal impedimento al intentar establecer la identidad de los sospechosos del mortal ataque.

“En el barrio no hablan. Todos prefirieron guardar silencio. Se trata de una zona conflictiva”, explicó el comisario Carlos Castro, jefe de la Unidad Regional Norte.

Pamela Barrionuevo, pareja de la víctima, también testificó. Dijo que se levantó cuando escuchó que rompían la cadena de la puerta de adentro de la casa y vio que un sujeto desconocido con un arma de fuego en su mano entró la pieza y les gritó: “¡Policía, entreguen todo!”. Ella les dio dos celulares y $ 500. En ese momento, explicó, su pareja intentó quitarle el arma a este sujeto, que le disparó y luego huyó con el botín junto a su cómplice.

No obstante, los investigadores también manejarían una hipótesis de una “mejicaneada”, es decir un ajuste de cuentas vinculado a las drogas.

 

Fuente: La Gaceta

Compartir

Comentarios