Ardusso-Altuna, la dupla ganadora de los 200 km de Buenos Aires.

El piloto de Renault dominó de punta a punta junto a Mariano Altuna, aprovechó los abandonos de sus rivales en el campeonato y es el líder del certamen a una fecha del final.

Cuando Facundo Ardusso se imaginó el fin de semana ideal en estos 200 kilómetros de Buenos Aires, no se animó a tanto. Él quería ganar y hacer una carrera aburrida, sin chances para que sus rivales le pelearan la punta de la carrera. También soñaba con terminar por delante de Agustín Canapino y descontar puntos en el campeonato. Pero todo fue mucho mejor para él. El campeón defensor del Súper TC 2000, con Mariano Altuna como invitado, ganó de punta a punta en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y aprovechó el abandono de todos sus rivales en la pelea por el título para ser otra vez líder del certamen.

El piloto de Renault arrasó en una soleada mañana y se llevó todo lo que estaba en juego. Fue una revancha para él, que arrancó esta temporada con todo, pero que por un bajón a mitad de temporada vio cómo Canapino se perfilaba mejor para ir por el campeonato. Pero ya el sábado Ardusso mostró que tenía un auto muy superior al resto. Y lo confirmó con un combo de confiabilidad y potencia en su Fluence.

Primero se subió Altuna al auto número 1. "Con él al volante van a ser vueltas para disfrutar desde abajo, le tengo mucha confianza", había anticipado Ardusso antes de la carrera. Y el Monito no defraudó. No cometió errores. Corrió los primeros 25 giros y la rompió. Pudo aguantar con una distancia siempre mayor a un segundo con respecto a Pechito López, que venía poniendo todo de sí y de su Toyota Corolla, y cuando le entregó el auto a su dueño le mostró que se lo había cuidado a la perfección.

"Me devolvió un auto fantástico, sabía que Mariano no lo iba a desgastar", reconoció luego el ganador, que luego hizo el resto del trabajo, sin presiones. Matías Rossi, el que podía pelearle la carrera, hizo el cambio de piloto con Pechito una vuelta antes que el líder, pero cuando salió a pista el Toyota comenzó a tener fallas con su motor y la ilusión de pelear por la carrera y por el campeonato se terminó para el de Del Viso.

Mucho antes se había terminado el fin de semana para Canapino, que ni siquiera pudo subirse a su auto. Franco Vivian, quien estuvo desde el inicio, debió parar el Chevrolet Cruze en la vuelta 10 por un incendio que lo mandó a la casilla médica después de inhalar monóxido de carbono. El Titán se fue amargado del Gálvez, mucho antes del final, con la horrible sensación de no poder ni siquiera manejar su auto y mucho más por pasar de ser el gran candidato al título a quedar 23 puntos abajo, con 42 en juego.

"No debería ser normal que se nos incendie el auto, me voy con mucha bronca", dijo, abatido, antes de volver a su Arrecifes natal.​

Una sensación similar se llevó Leonel Pernía, quien venía haciendo una carrera para podio, pero el Fluence falló cuando se subió Norberto Fontana. Eran escoltas de Ardusso y lo que podía ser una buena chance para seguir con vida en el campeonato e incluso para quedar mano a mano con su compañero de equipo, resultó el golpe de nocaut.

Detrás de su abandono, el Tanito vio cosas que no le gustaron y tiene motivos para pensar que no todo es cuestión de suerte: "Me están pasando muchas cosas en este último tiempo. Tiene fundamentación lo que pienso, pero no quiero hablar en caliente. Voy a pensar muy bien lo que hago en el futuro". 

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