Los investigadores creen que el sospechoso lideraba una de las banda que vende drogas.

La Justicia investiga a una armería ilegal que proveía de armas y municiones a los grupos que venden droga en la zona de Villa 9 de Julio.

Patricio Bellido, quien sería pareja de Margarita Toro, la líder de esa organización familiar dedicada al comercio de estupefacientes en Villa 9 de Julio, es uno de los detenidos en la causa del arsenal secuestrado hace unos días en Villa 9 de Julio.

La investigación comenzó por el video que se difundió en las redes sociales donde un joven con una ametralladora realiza disparos a una vivienda en El Matadero.

Tres días después, el fiscal Pedro Gallo solicitó una serie de allanamientos en los que fueron detenidas dos personas. Durante ese procedimiento se incautó una ametralladora (se investiga si es la que se observa en el video) y una pistola 9 milímetros, además de 350 municiones.

Era llamativo que, tratándose de un taller ilegal, tanto las armas como los proyectiles estuvieran en excelentes condiciones operativas. Por lo cual la Justicia investiga si una armería ilegal proveía de armas a los clanes de la zona.

“A partir de las tareas de la División Inteligencia Criminal se llegó a la sospecha de que había un armero vinculado a esa situación. No hay muchas personas con esa capacidad, no es una actividad que hagan bien muchas personas”, señaló una fuente consultada.

A partir del video y de declaraciones de testigos, el fiscal pidió nuevas medidas de allanamiento. Durante ese operativo se detuvo a Bellido. No se descarta que sea una de las personas que se observa en el video. Esa causa fue calificada como tentativa de homicidio. “Durante esos allanamientos dimos con el taller de armas ilegal”, explicó Gallo.

En la armería clandestina se realizaba limpieza de armas, reparación y recarga de municiones. “La cantidad de lo incautado excede por mucho lo autorizado. Tenía claramente un circuito ilegal. Ahora hay que establecer en qué consistía ese marco ilegal”, amplió el fiscal.

“Sin duda representaba un grave riesgo para la seguridad pública. El objetivo no sólo es atacar a las bandas, sino al circuito de proveedores”, agregó. El taller clandestino funcionaba en avenida Independencia al 500, en la casa del armero, quien sería una persona conocida en el ambiente de la práctica deportiva de tiro. Esa causa fue calificada como tenencia de armas de guerra sin la debida autorización.

“Los grupos requieren proveedores. Estamos al comienzo de la investigación; el próximo paso es establecer si existe una vinculación”, concluyó el fiscal.

Compartir

Comentarios