Andrea vive en San Luis e inició la búsqueda hace casi 20 años (fotos: eldiario24.com).

Andrea Serrano, una mujer salteña de 50 años, se encontró por primera vez con Cristina, su hermana de 58 y domiciliada en Tafí Viejo: "voy a comenzar la vida que siempre soñé".


La historia de búsqueda, incertidumbre y angustia de Andrea Serrano llegó a su final en las últimas semanas. La mujer de 50 años, instalada en la provincia de San Luis, encontró sus orígenes tucumanos y las raíces que dejó su familia desparramadas por el Jardín de la República. Luego de un silencio que la madre de Andrea se llevó consigo una vez consumado su fallecimiento, su incansable búsqueda dio con el encuentro de su hermana Cristina y un rompecabezas que se empezó a llenar con el amor y el alivio que significó su hallazgo.

El recorrido de Andrea

"Tengo 50 años, siempre creí ser única hija. Cuando preguntaba por mis abuelos, primos, si tenía tíos, mi mamá era muy callada: "yo soy tu familia, algún día hablaremos" -contestaba la madre de Andrea-. Nunca supe la historia de mi madre", destacó. 

El comienzo de una indagación a la que nunca imaginó que iba a llegar inició con la llegada del nuevo siglo. Y nunca imaginó lo que iba a hallar en su camino porque la filiación que esperaba encontrar era una ascendencia, nunca darse con la novedad de que a su árbol genealógico se iban a sumar tres hermanos: "Ella es mi madre biológica, la que se crió con abuelos es mi hermana Cristina, con quien me encontré hace dos días".

"Seguí investigando y dos años atrás me puse en contacto con la Radio Diversidad de Famaillá, porque mi madre siempre decía que había nacido allí. Y un periodista, Lionel (al que denominó como su 'ángel'), llegó a esto, que no era única hija y que tenía hermanos", detalló Andrea. A los anuncios hechos por el periodista famaillense, Cristina respondió y se puso en contacto con él para corroborar la situación: "se dio cuenta que teníamos las mismas fotos, los mismos datos, me llamaron por telefono y no lo pensé dos veces".

Andrea inició su viaje el sábado pasado para iniciar el encuentro, pero su incertidumbre la desbordaba: "desde que subí al colectivo, lloré todo el viaje. Venía con miedo, ansiedad, hasta el chofer paró el colectivo para preguntarme qué me pasaba. Por mi cabeza pasaban mil cosas, tal vez no sea mi hermana, no sé si me querían conocer por curiosidad". 

Llegó el domingo, el día del encuentro, de conocer lo que le depararía el futuro y las palabras sobraron: "mi hermana es una gota de agua con mi madre, cuando viajé a Tafí Viejo a conocerla me quedé helada: cuando camibaba hacia mí, era mi mamá. Ayer me lloré todo porque me dijeron tía por primera vez, abracé a sobrinos, nietos, jamás me lo imaginé porque buscaba abuelos, tíos, primos, pero jamás a un hermano", y contó con la persona que se encontró después de medio siglo separadas: "es una mujer luchadora, con un corazón inmenso, tenemos una historia de vida extremadamente parecida, tenemos los mismos gestos, nos expresamos de la misma manera, somos parecidas, es impresionante".

El cese momentaneo de una emoción infinita llevó a recordar a su madre, pero sin rencor y con mucha comprensión: "no tengo nada que reprocharle", y se explayó, con lágrimas evidentes y una voz entrecortada: "Estoy muy segura que voy a comenzar la vida que toda mi vida soñé. Estoy lejos, pero estoy cerca. Parte de mi corazón va a quedar acá en Tucumán. Llegué a pedirle perdón por mamá, entiendo lo que pasaron, yo a mamá la tuve toda mi vida. No sé si la gente lo podrá entender, pero yo sentía la necesidad de que alguien me dijera tía o hermana".

Escuchá la nota entera realizada por La Mañana de La 12, por LV12, a la protagonista de esta historia, y el cierre junto a su hermana Cristina.

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