Joaquín Guzmán Loera hizo una fortuna por la venta de drogas y sembró el terror en todo México.

El narcotraficante mas peligroso del mundo enfrenta por primera a la justicia norteamericana. Debe responder por mas de 11 delitos y podría recibir cadena perpetua.

Este martes en Nueva York, después de décadas de eludir a las autoridades en México, Joaquín “Chapo” Guzmán se sienta en el banquillo de los acusados, en donde tendrá que responder por más de 11 delitos, todos vinculados al narcotráfico. El capo se enfrenta a una condena de por vida tras las rejas.

Cuando el avión de la policía mexicana comenzó su aproximación a la ciudad de Nueva York, Joaquín Chapo Guzmán no sabía a dónde lo llevaban. Horas antes, el capo, que estaba recluido en una prisión de máxima seguridad en Ciudad Juárez, fue subido a un avión en una operación con un hermetismo digno de una película de Hollywood.

Al ver por una de las ventanas que se acercaba a un aeropuerto, Guzmán, encadenado y vigilado por dos agentes estadounidenses, preguntó inquieto a dónde lo llevaban, según una persona que fue informada sobre el trayecto. Uno de los agentes le dio la noticia: “Bienvenido a Estados Unidos”.

Han pasado dos años desde que el líder del cartel de Sinaloa, de 61 años, célebre por haber escapado dos veces de prisión en su país, fuera extraditado a Estados Unidos. Hoy, en Nueva York, se da inicio por fin al juicio de quien las autoridades estadounidenses han denominado “el criminal más notorio de los tiempos modernos”.

A Guzmán Loera, el gobierno estadounidense lo acusa de 11 cargos delictivos. La Fiscalía buscará presentar al Chapo como el líder de un extenso imperio del narcotráfico al que se acusa de haber traficado más de 155 toneladas de cocaína a Estados Unidos en 25 años, junto con múltiples cargamentos de heroína, marihuana y metanfetaminas.

 

Al Chapo también se lo vincula con la muerte de decenas de personas en enfrentamientos con otras organizaciones criminales y las fuerzas del orden en México y Estados Unidos. Hasta el día de hoy, Guzmán se declara inocente de los cargos que le atribuyen.

El procedimiento judicial en Nueva York, que los fiscales estiman podría durar cuatro meses, será más que una simple batalla legal. Allí se revelarán los detalles de cómo un humilde campesino consiguió convertirse en el jefe máximo del mayor cartel de narcotráfico en la historia.

Nueva York será así escenario de un gran despliegue de seguridad en el reinicio del juicio por narcotráfico contra el Chapo. Las medidas van desde las condiciones extremas de su encarcelamiento hasta su transporte a la corte y se extienden más allá para proteger a los jurados y a los testigos de una posible venganza del capo, del que las autoridades temen que use sicarios para secuestrar y asesinar a quienes se atrevan a hablar en su contra.

 

¿De qué se le acusa?

Producto de sus negocios ilícitos, las autoridades estadounidenses calculan que el Chapo amasó una fortuna cercana a los US$14.000 millones, que protegió con pagos a una enorme lista de funcionarios corruptos y a un ejército de mercenarios.

La justicia en Estados Unidos tenía desde hace casi una década acusaciones contra Joaquín Guzmán Loera en seis estados: Nueva York, California, Texas, Arizona, Illinois y Florida.

Sin embargo, el primer juicio será el de la Corte Federal del Distrito de Brooklyn, en Nueva York, en donde fue originalmente acusado de 17 cargos de complicidad para producir, transportar y comercializar droga, además de homicidios relacionados con las actividades criminales.

 

Para evitar que el juicio se dilate, el juez del caso, Brian Cogan, ordenó a los fiscales que replanteen las acusaciones y privilegien los cargos de narcotráfico sobre los de homicidios y otros delitos menores.

 

 “Este es un juicio de conspiración para traficar drogas, no de conspiración para asesinar”, dijo Cogan durante una audiencia el martes pasado. “Tomen los cargos más sólidos y recorten el resto”, instruyó.

Por esta razón, Guzmán será inicialmente acusado de 11 delitos: ocho de asociación para fabricar, importar y distribuir cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas, ser miembro de una organización criminal, uso de armas de fuego con fines criminales y lavado de dinero.

Entre otras pruebas, la Fiscalía pretende usar ante el jurado hasta 117.000 grabaciones de audio del acusado y sus cómplices, así como cientos de miles de páginas de documentos y fotografías con que también planeaban atribuirle a Guzmán la participación en al menos 33 asesinatos.

Siete mujeres y cinco hombres compondrán definitivamente el jurado que evaluará las pruebas en contra de El Chapo. La elección arrancó el pasado 5 de noviembre y se realizó durante tres jornadas poco habituales, pues el temor de algunos candidatos a ser asesinados era un problema para la justicia estadounidense.

 

De campesino a millonario

Durante la jornada judicial la Fiscalía estadounidense reconstruirá la historia de Joaquín Chapo Guzmán desde que ingresó al mundo delictivo como sembrador de marihuana hasta convertirse en el temido jefe del cartel de Sinaloa.

Se espera que durante el juicio aparezca un gran elenco conformado por rivales, aliados y empleados, además de expertos en carteles de droga y policías, para compartir lo que saben de su ascenso meteórico en el negocio del narcotráfico.

El Chapo creció en una familia pobre en un rancho de Badiraguato, conocido como La Tuna, en el norte de México, donde a los 15 años comenzó a cultivar y vender marihuana y opio.

“La única manera de tener dinero para comprar comida y sobrevivir era cultivar opio y marihuana, y con esa edad comencé a venderla”, aseguró el Chapo en su entrevista con el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone en 2012.

Pero el historial criminal por el que se le juzga no comenzaría antes de los años ochenta, como lugarteniente y hombre de confianza de Miguel Ángel Félix-Gallardo, el Padrino, fundador del primer cartel de Guadalajara.

Entonces, sin apenas estudios, pero dotado de una indudable inteligencia natural, el Chapo diseñó una estrategia para transportar droga desde Colombia a Estados Unidos en aviones que hacían el viaje de vuelta a México cargados de dólares.

En la década de los noventa, tras la detención en 1989 de Félix-Gallardo, el Chapo decidió ir por libre y crear el cartel de Sinaloa, que luchó contra sus rivales para hacerse con el control del narcotráfico en Guadalajara y que desde comienzos de los noventa transportó la droga entre EE. UU. y México a través de túneles.

El poder y el dinero acaparados por el capo mexicano llevaron a la revista Time a situarlo en 2009 entre las 100 personas más influyentes del planeta y a la publicación Forbes a incluirlo a partir de 2012 en la lista de las personas más ricas del mundo.

 

El jurado ya está conformado

Siete mujeres y cinco hombres compondrán definitivamente el jurado que evaluará las pruebas en contra de Guzmán Loera. La elección arrancó el pasado 5 de noviembre y se realizó durante tres jornadas, con escenas poco habituales, como el temor de algunos candidatos a ser asesinado.

Entre los integrantes del jurado, cuyas edades oscilan entre los 20 y 50 años, hay inmigrantes de Polonia, Etiopía y Asia, así como cuatro personas que hablan español —uno de los seis sustitutos también lo habla—, todos ellos aislados parcialmente y sometidos a fuertes medidas de seguridad, con orden del juez de no hablar del juicio.

El juez que preside el proceso en la corte federal de Brooklyn, Brian Cogan, decidió no tomarles juramento del cargo hasta el día del juicio, preocupado de que alguno pudiera arrepentirse, ya que, si así ocurriese, necesita tiempo para elegir a otro miembro entre los seis suplentes.

Durante este juicio no se conocerá el nombre de los integrantes del jurado, dónde viven o trabajan, como parte de las extremas medidas de seguridad por el historial de violencia del cartel de Sinaloa, que ha secuestrado, torturado y asesinado a quienes representaran una amenaza, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía.

 

Fuente: El Espectador

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