El último antecedente para ambos ocurrió previo a los cuartos de final.

La Confederación del fútbol sudamericano envió representantes para realizar los sorpresivos operativos en los predios de los finalistas de la Copa Libertadores.

A falta de cuatro días para la superfinal de la Copa Libertadores, la Conmebol apareció por el entrenamiento de River y de Boca. ¿El motivo? Realizar un control antidóping a los planteles que comandan Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schelotto.

La sorpresa alteró el normal desarrollo de las prácticas del elenco del "Muñeco" en el River Camp y del "Mellizo" en Casa Amarilla. No se trató de un sorteo, ni mucho menos. Todos los jugadores de River inscriptos en la lista de buena fe de la Copa Libertadores fueron sometidos a los exámenes, al igual que los 18 que firmaron la planilla ante River, en el pasado Superclásico. Luego de llenar los célebres frasquitos volvieron a la práctica.

El plantel del "Millo" ya había recibido la Inspección de la Unidad Antidopaje de la CONMEBOL en la antesala del encuentro ante Independiente, en Avellaneda, por los cuartos de final de esta edición del torneo. Lo mismo le sucedió a Boca, antes de medirse con Cruzeiro, por la misma instancia.

Se trata de controles "Out Competion", es decir, por fuera de la competición y forman parte de las nuevas normativas de la FIFA. Cada confederación tiene la potestad de llevar a cabo los controles en los seis meses previos a cualquier competencia y sin un plazo obligatorio para informar.

Fuente: Doble Amarilla.

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