El dólar emprendió el camino a la banda superior de flotación.

Para el mercado la divisa norteamericana sigue atrasada y esta semana continuará su camino hasta la banda superior de flotación impuesta por el Banco Central.

El dólar emprendió el camino a la banda superior de flotación. Esa tendencia puede acentuarse esta semana y no parece desagradarle al Banco Central que en la licitación del viernes de Letras de Liquidez eligió bajar las tasas 0,26 puntos a 61,75% y liberar casi $ 50 mil millones que, obvio, no van a ir en su totalidad a plazos fijos, sino que una buena parte se transformará en dólares.

La pregunta es quién venderá los dólares y qué precio pedirá porque la resurrección del viernes fue muy fuerte: subió $ 1,21 a $ 37,70 en la plaza mayorista y con un buen monto de negocios. En una semana, el dólar subió tanto como el plazo fijo en un mes.

En bancos y casas de cambio, el dólar subió el viernes $ 1,08 a $ 38,51.
El mercado, aún a estos valores, piensa que el dólar está atrasado. A fin de año hay quienes lo ubican en $ 43 y están los que ubican en el máximo de la banda de $ 47.

No hay que olvidar que la Argentina, desde que se implementó el cepo monetario, ha vuelto a ser cara en dólares.

El país padece de inflación por costos y hoy son más importantes en ese costo la tasa de interés y los impuestos. El dólar alto es consecuencia de esas dos variables porque para que la Argentina sea competitiva debe estar en un nivel "recontra alto", como dijo en los '90 un ministro.

Por eso no debe sorprender que a partir de esta semana comience una escalada de la divisa en busca de la banda superior del dólar. Pensar en un desmadre no está en la hipótesis de ninguna consultora.

Además, el exterior trae vientos desfavorables. La caída del petróleo, más el aumento de los bonos del Tesoro, el fortalecimiento del dólar contra las demás monedas y la suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en diciembre, ponen presión sobre las monedas de países emergentes que están condenadas a ser devaluadas frente a la divisa de Estados Unidos.

Y aunque parezca una paradoja, lo que puede atenuar estos cambios desfavorables del mundo, puede ser lo que ocurra en la Argentina, el país emergente más volátil. La burla del destino es porque desde el país pueden salir señales positivas si se produce el encuentro entre Donald Trump y su par chino Xi Jinping para atenuar la guerra comercial que está volteando la actividad económica en el mundo. El planeta estará pendiente de esta reunión.

El tema es que no supere la banda y eso es algo que se puede lograr sin complicaciones, lo que evitará que el Banco Central tenga que intervenir en la plaza. Por otra parte, el mercado ha hecho sus ajustes pensando más en la tasa de interés que en el valor del dólar.

Al empresario le duele más una tasa de interés activa, es decir la que le cobran por un crédito, de 5,5% mensual que un dólar que suba de acá a fin de año 16% y se estabilice en ese nivel. Esa suba, para recuperar el atraso cambiario, equivale a dos meses y medio de tasa. Pero si le sube el dólar y le baja la tasa, el empresario compensa costos y la exportación se ve beneficiada. Además, el empresario trabaja con la hipótesis de un dólar a algo más de $ 40. Sabe que a $ 37 es imposible operar y que cuando deba renovar los insumos, el dólar va a estar por encima de ese valor. Por eso es más fácil mantener la estabilidad cambiaria en las alturas que en el piso de la banda de flotación.

Fuente: Ámbito

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