Infantino, de visita en Buenos Aires por la cumbre del G20. (AP)

El presidente de la FIFA apoyó la decisión de la Conmebol de mover el River-Boca al Santiago Bernabéu y repudió la violencia en los estadios argentinos.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respaldó la decisión de la Conmebol de mover el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River y Boca al estadio del Real Madrid, al asegurar era "la única manera de seguir adelante".

Lo dijo este sábado por la mañana, en Costa Salguero, durante su visita a Buenos Aires por la cumbre del G20.

"Estoy muy agradecido a la invitación del presidente (Mauricio) Macri. Hay asuntos más importantes que el fútbol, pero este ha cobrado un rol muy importante en la sociedad moderna. Todos los líderes tienen interés en el fútbol", dijo Infantino.

Consultado sobre la suspensión del partido por la agresión de los hinchas millonarios al micro de Boca, la máxima autoridad de la FIFA dijo que "fue un momento muy triste".

"Estuve aquí el sábado pasado y fui testigo del partido que no ocurrió. En primer lugar debemos reconocer que es un partido de fútbol, algo que genera mucha emoción, pero no es una guerra, no es una batalla. Es un partido. Lo que ocurrió no tiene excusas y tiene que ser condenado. Todos los involucrados tenemos que aprender lecciones y asegurarnos de que esto sea un antes y un después y que no vuelva a ocurrir nunca más", comenzó.

"La Conmebol tiene jurisdicción para tomar decisiones respecto a la Libertadores. En FIFA colaboramos en la medida que podamos, pero la Conmebol ha analizado y cree que la única forma de que la final se lleve adelante es que se juegue en España. La FIFA ha apoyado esta decisión para no generar más tensiones. Ya ha sido suficiente", explicó Infantino, que negó haber hablado del tema con Mauricio Macri.

"Pienso que siempre se tiene que llevar adelante un partido. No jugarlo es una pérdida. Tenía tantas ganas de ver este Superclásico en Buenos Aires... me fui muy triste. Desafortunadamente hay idiotas que arruinan la fiesta de miles de personas. Pero bueno, Madrid es un poquito Sudamérica. Esperemos que sea una fiesta", cerró. 

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