Festejos. Militantes y simpatizantes de Vox celebran los resultados en las elecciones andaluzas (EFE).

El PSOE logró un débil triunfo y puede perder la mayoría ante una alianza de la derecha. Vox tendrá 12 bancas.

El gobernante Partido Socialista (PSOE) logró este domingo una triste victoria en las elecciones regionales de Andalucía, aunque se arriesga a perder el poder que detenta ininterrumpidamente desde hace 36 años si los partidos de la derecha suman votos y lo desafían en el Parlamento. La sorpresa la dio el partido ultraderechista Vox, que entró por primera vez en la asamblea regional con 12 bancas.

Anoche, con casi un 99 % de los votos escrutados, la suma de partidos opositores -la centroderecha del Partido Popular, Ciudadanos y Vox- lograría una mayoría absoluta en el Parlamento regional (59 sobre 109 asientos), con lo que podrían dinamitar la hegemonía local socialista. El resultado es un golpe para el gobierno del primer ministro socialista Pedro Sánchez, cuyo partido -en minoría en el Congreso nacional- enfrentó ayer la primera elección desde que llegó a la Moncloa tras el desalojo del conservador Mariano Rajoy.

Los resultados casi definitivos muestran al PSOE con 33 diputados, en su peor resultado electoral en la región, frente a 26 del Partido Popular, 21 de Ciudadanos, 17 de la coalición izquierdista Adelante Andalucía y 12 para Vox.

Respecto a los comicios regionales de 2015, han registrado notables descensos PSOE (pierde 14 escaños), PP (siete menos) y Adelante Andalucía (baja 3), mientras que Ciudadanos confirma un considerable aumento y gana 12.

Superando todas las expectativas, que le daban un máximo de 5 diputados de un total de 109 en la cámara regional, Vox logró 12 diputados y casi un 11% de los votos, según el recuento del 99% de las papeletas.

Es la primera vez que un partido de extrema derecha entra en un parlamento regional en el país. “¡VOX triunfa en Andalucía! 12 escaños y el fin del régimen socialista”, escribió en Twitter esta formación nacida a fines de 2013, que hizo campaña cargando contra los independentistas catalanes, la inmigración ilegal y el feminismo. “La irrupción de esta formación con un discurso abiertamente xenófobo es espectacular: cabe recordar que en 2015 ni siquiera alcanzó el 1% de los votos”, dijo anoche el diario La Vanguardia.

Por primera vez desde la creación de la autonomía andaluza, las derechas tienen mayoría parlamentaria en la región más poblada de España. “El cambio ha llegado a Andalucía”, y “ha llegado por la puerta grande” clamó el líder de Ciudadanos en la región, Juan Marín, que deberá entenderse con Juanma Moreno, líder regional del PP.

La presidenta saliente y candidata a la reelección, Susana Díaz, cosechó para el Partido Socialista el peor resultado histórico regional. Con un eventual apoyo de la izquierda de Podemos (17 diputados), el PSOE no llega a la mayoría de la cámara, que se encuentra en 55 escaños.

El resultado es por extensión un batacazo para el socialista Pedro Sánchez, que desde junio dirige el gobierno más minoritario en 40 años de democracia en España. En caso de conformarse una coalición de derechas, el PSOE perderá así el poder en su mayor vivero de votos a nivel nacional, a pocos meses de los comicios municipales, regionales y europeos de mayo de 2019 y las elecciones legislativas que se esperan el año próximo.

Ya el viernes, el líder del PP, Pablo Casado, había planteado los comicios andaluces como un primer paso para echar del poder en España al PSOE. “Estas elecciones son clave también como el primer paso para echar a Pedro Sánchez de la Moncloa”, el palacio del presidente del gobierno, avisó Casado en una entrevista con la radio COPE. Y es que si el socialismo sale del poder en Andalucía, dijo entonces Casado, “sería insostenible que el Partido Socialista siguiera gobernando con 84 escaños [de 350 en la cámara baja] y su autonomía más importante en manos del PP”.

Tanto el PP como Ciudadanos dijeron en la campaña que, en caso de mayoría parlamentaria de derechas, no le harán ascos al apoyo de Vox en una hipotética investidura.

Fuente: Clarín

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