La especialista declarando ante el tribunal.

Declaró Sandra Musumeci, perito en la fuerza nacional. El objetivo es hacer un perfil probable de una persona fallecida para determinar al victimario.

En el marco del juicio por el asesinato y posterior encubrimiento de Paulina Lebbos declaró Sandra Musumeci, licenciada en Psicologia, quien como miembro del Equipo de Medicina Legal de Gendarmería Nacional realizó una "autopsia psicológica" de la joven.

Según explicó  la especialista esta práctica consiste en "hacer un perfil probable de una persona fallecida, con el objetivo de poder establecer también en características de probabilidad un perfil de victimario".

“Es muy posible que Paulina se haya confiado en que no le pasaría nada o que podría resistir o contener las pretensiones de quien sería o serían luego los autores”, enfatizó Musumeci. Además, señaló que las motivaciones pasionales o sexuales, presumiblemente, marcaron el asesinato.

En la investigación se infirió que “el ánimo depresivo predominó en la personalidad” de Paulina. También se destacó una “conducta dependiente y sumisa hacia otras personas que eran para ellas significativas: por ejemplo, la madre y César Soto (su pareja)”.

“El diagnóstico al que he arribado es trastorno de personalidad por dependencia y también del humor distímico, que son distintos. El grado de vulnerabilidad la predisponía a padecer situaciones de riesgo potencial para sí misma, frente a un tercero y a alguien que haya querido hacerle daño”, expresó la especialista. “Su forma de ser, sus indicadores llevaban a que no pudiera evaluar con un grado de autocuidado situaciones a las que podía llegar a exponerse”, añadió.

La psicóloga realizó durante varios meses de 2006 entrevistas al entorno familiar y social de la víctima: los padres, las hermanas, las amigas y a César Soto. Pudo determinar, a la vez, el perfil de la joven al analizar pruebas referidas al estilo de vida, sus gustos, sus costumbres y los hábitos.

“Todos los vínculos de Paulina se caracterizaban por un grado de dependencia. Daba su opinión, pero tenía dificultad para expresar desacuerdo debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación de los otros significativos para ella (familiares)”, explicó la profesional.

Señaló que la víctima “se caracterizaba por su discreción y reserva, muy callada e introvertida, se infiere que mantenía cierta distancia en las relaciones interpersonales y generalmente no hablaba de sus problemas personales”. “No tomaba la iniciativa ni la ofensiva, aunque podía responder positivamente si alguien se interesaba en ella”, cerró.

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