Una de las escena de la película de terror.

El terror llega con "Cadáver". En "Una entrevista con Dios" Y "La vida misma" estará presente el drama y el amor.

Estos son los estrenos de esta semana: 

-“Cadáver” es una película de terror. La historia trata de una policía (Shay Mitchell)  termina su licencia por su tratamiento de rehabilitación, pero en vez de volver a patrullar las calles se hace cargo del turno nocturno en la morgue del hospital, confiado en que nada lo sobresaltará y que el lugar es un sitio ideal para el descanso. El problema es que en el lugar están los restos de una joven que murió en medio de un exorcismo fallido que se salió de control, por lo que deberá enfrentarse a un ente maléfico que se apoderó de su cuerpo inerte y desata una serie de eventos sobrenaturales, extraños y violentos. El cadáver en cuestión es interpretado por Kirby Johnson, quien despliega sus dotes como contorsionista para adoptar las posiciones más extremas, que evocan a “El exorcista”, película de culto de la cual la actriz es fanática. En lo técnico hay un aporte especial, ya que cada escena fue filmada con varias cámaras sincronizadas a la vez para lograr realismo.

-“Una entrevista con Dios” es un drama que pone al prometedor periodista Paul Asher (Brenton Thwaites) contra las cuerdas en su profesión y en sus creencias. Acaba de regresar de la cruenta guerra de Afganistán donde todas sus certezas acabaron destrozadas (la primera escena es volviendo en un avión militar con ataúdes de militares tapados con la bandera de los Estados Unidos); tiene consecuencias postraumáticas por lo vivido y carga con un matrimonio fallido. En ese contexto en crisis, se encuentra con un hombre misterioso que dice ser Dios (interpretado por David Strathairn, quien ya tiene una nominación al Oscar), lo que lo obliga a replantearse aspectos fundamentales de su propia existencia y a definir cuáles serían las preguntas esenciales que debe hacerle, en una oportunidad única. A cada pregunta, Dios responde con otra, lo que lo lleva a un autoconocimiento y al desafío de saber si es merecedor del privilegio de hablar con Él, mientras se desliza la posibilidad de que su muerte esté cercana.

-“La vida misma” es una película de amor que pone en juego el romance. Will y Mary se conocen en una fiesta universitaria y rápidamente se enamoran.

A partir de ahí comenzará una historia de amor multigeneracional que abarca décadas, e incluso varios continentes, empezando por las calles de Nueva York y llegando a España, todo conectado por un único acontecimiento que cruzará las vidas de diversas personas.

La vida misma es como un rompecabezas: al principio todas las piezas están mezcladas. Pero a medida que se las va separando y se logra empezar a armar la figura, el panorama se aclara.

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