Tomate, papa,chocolate y otros alimentos más.

Te contamos los mitos y verdades de los alimentos y su refrigeración.

Muchas veces tendemos a guardar alimentos en la heladera como si de una despensa cualquiera se tratara. Si no hay espacio suficiente en otro lugar puede que pensemos que en el frigorífico seguro que se conserva mejor. Pero la realidad no es así; hay ciertas comidas que pierden parte de sus propiedades al someterlas a tan baja temperatura.

Entre otras cosas, el sabor. Puede que creas que vale la pena sacrificar un poco tu paladar en favor de que aguanten más, y sin embargo lo estás considerando desde el punto de vista equivocado. Por eso hacemos un repaso por algunos de los alimentos que solemos almacenar dentro de este elecrodoméstico, pero que en realidad deberían estar fuera.

No hay nada más satisfactorio que abrir la nevera para ver los estantes llenos con todas tus comidas favoritas. Y si bien mantener frescos los alimentos perecederos hace que duren más tiempo, no todos los artículos se benefician y pueden desarrollar una pérdida de sabor o un deterioro temprano. En el centro del aparato, donde la temperatura está entre los cuatro y los cinco grados, deber ir los lácteos, los huevos, los embutidos y los productos que vayan cubiertos o envasados que exigen conservarse en frío una vez abiertos. Carnes y pescados tienen que colocarse en el último estante, la parte más fría de la nevera. Las frutas y verduras irán en los cajones, aislados del resto de la comida y protegidos de las temperaturas demasiado bajas.

Manteca:

En algunos hogares, este popular producto lácteo tiene un lugar fijo, casi sagrado, en la puerta o en la parte de arriba del frigorífico. Pese a que es un producto de origen lácteo, no se comporta como la leche. Esto porque en su composición hay mucha grasa, lo que hace que no sea particularmente propensa al desarrollo microbiano. Es el caso en especial de la que tiene sal. La que no, tiene menos protección contra estos organismos.

De acuerdo con las pautas de salud de la FDA (la agencia norteamericana de salubridad), la mayoría de las empresas dicen que se debe mantener refrigerada.Pero como la mantequilla es principalmente grasa (normalmente contiene aproximadamente un 80%), es menos atractiva para las bacterias que los productos con alto contenido de agua. Y muchos tipos están elaborados con leche pasteurizada, lo que las hace aún menos propensas al desarrollo de bacterias.

Tomates

"Pierden todo su sabor en la nevera. El frío hace que se frene el proceso de maduración, que es lo que los hace tan sabrosos, y altera su textura: rompe las membranas en el interior de las paredes de la fruta y la pone harinosa”, explica Aloysa Hourigan, nutricionista, a 'The Daily Mail'. La experta informa que nunca deben almacenarse en la nevera y hay que conservarlos a una temperatura superior a los 10 grados.

Pan

No es conveniente que ningún pan se guarde en la nevera, ni tampoco la bollería. Es común en algunos hogares hacerlo, sobre todo con el pan de molde, porque dura más. Sin embargo, lo que conseguiremos es que se seque, pierda sabor y se ponga duro antes de tiempo. La mejor opción si no consumes mucho será congelarlo, siempre dentro de un plástico para que no pierda su humedad.

Papas

Pasa lo mismo que con los tomates. Si desea mantener su sabor durante más tiempo, no las pongas en el refrigerador. Si bien el frío puede ayudar a que estén más frescas, cuando trates de cocinarlas no sabrán a nada.

Si bien mantener frescos los alimentos perecederos hace que duren más tiempo, no todos se benefician y pueden desarrollar una pérdida de sabor.

Hourigan afirma que "nunca deben meterse en el interior a temperaturas bajas, la mejor forma de conservarlas, así como las cebollas, es en un lugar fresco y oscuro como el fondo de la despensa. Para mejores resultados, sácalas del plástico o malla primero.

Chocolate

Uno de los alimentos que más comúnmente se almacenan en el frigorífico. Y es un grave error. El chocolate siempre es una tentación a la que acudimos con toda nuestra ilusión, pero cuántas veces nuestro gozo se ha visto dentro, en el fondo de uno al comprobar que esa onza estaba demasiado dura o no tenía casi sabor… ¿Huele a nevera? Claro, este alimento recoge mucho los olores, por lo que perderá aún más sus cualidades. A no ser que fuera se vaya a derretir, por ejemplo, con el calor del verano, lo mejor es guardarlo en un sitio fresco, y si está envuelto en plástico, mejor.

Ajo

Mucho mejor cuando se almacena en un lugar fresco y oscuro, lo que hace que tu despensa sea el lugar ideal. Sin embargo, una vez que se haya pelado, deberá guardarse en la nevera, pero antes no. "Si son enteros, pueden ponerlos en un plato o recipiente cerca de donde se prepara la comida", sugiere la nutricionista. "Si pelas muchos y te sobrán, refrigéralos porque de lo contrario perderán el sabor".

 

Fuente: El Confidencial. 

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