Firma del convenio.

En una primera etapa se trabajará en la invetigación de las propiedades del cultivo para luego estandarizarlo. El estudio se hará con fines medicinales para la posterior producción de aceites y derivados de la planta.


En la sala del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo tuvo lugar la firma de un acta acuerdo para el estudio del cannabis con fines medicinales y la posterior producción de aceites y derivados de la planta.

Fueron firmantes el decano de esa unidad académica, Hugo Fernández; el intendente de Yerba Buena, Mariano Campero y la directora del CONICET en Tucumán, Elisa Colombo.

Durante una primera etapa, científicos del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (INBIOFIV), unidad de doble dependencia UNT/CONICET, estudiarán las propiedades del cannabis. “Creo que es un paso que requiere mucho coraje, de alguna manera. Además están las condiciones que tienen nuestros institutos para poder dar respuestas en la investigación alrededor de los cannabiniodes del producto que vamos a trabajar”, destacó el decano de esa facultad.

A su vez la doctora Colombo subrayó la experticia del INBIOFIV para la tarea. “Una cosa muy importante es que CONICET está autorizado por ley a hacer estudios de este tipo con fines medicinales y también hay una ley provincial que se adhirió a la normativa nacional”, señaló.

Explicó, además, que se empezará a trabajar "con el tema cultivo en cámaras de cultivo, y después en zonas controladas de cultivo para ver cuál es la planta con la que mejor podríamos trabajar en las yungas tucumanas. Eso va a ser lo primero. Ya empezamos a trabajar en los procesos de extracción del aceite".  

Asimismo, indicó que "simultáneamente vamos a trabajar con el Ministerio de Salud para establecer los protocolos, los procedimientos para que una vez que tengamos el aceite  podamos probarlo y hacer la investigación clínica". 

"La idea es que nosotros podamos producir un aceite confiable, seguro porque los compuestos que tiene son complejísimos, entonces en todos los casos estamos orientados al tema salud o sea al uso medicinal", remarcó. 

Asimismo, la directora del CONICET ponderó que encontraron un socio fundamental para ahondar en la temática, como lo es la Municipalidad de Yerba Buena en la figura de su intendente.

“Puede ser una gran oportunidad para nuestra provincia, puede ser a la larga un emprendimiento muy importante como mano de obra y que puede crecer. CONICET es eso: ciencia en la vida de la gente”, definió.

El intendente de Yerba Buena auguró que esta alianza estratégica pueda prosperar en el desarrollo e investigación del cannabis. “No tengo dudas de que estamos en presencia de lo puede ser uno de los polos de investigación más importante que pueda tener la provincia y que será en beneficio de la comunidad. La idea es que los primeros resultados sean exclusivamente para los tucumanos, para los que necesitan por una cuestión de salud pública y no tengo dudas que la calidad de científicos que tenemos van a dar un aceite con altas propiedades”, aseveró el jefe municipal.

Campero explicó que desde el municipio acompañarán con recursos. “Inicialmente será en un predio cerrado; vamos a invertir y seguramente vamos a estar en la toma de decisiones porque esto es un proyecto muy amplio que v a contar con distintos pasos para poder contar con el mejor producto del mundo”, auguró.

En representación del INBIOFIV, que irige la Dra. María Inés Isla, estuvo la Dra. Catiana Zampini quien analizó que, sin bien desde 2017 existe una ley, serían pioneros en Tucumán en el estudio el cannabis medicinal. “Existe la posibilidad de poder estandarizar, conocer qué se consume o qué se va a consumir con fines medicinales. Tenemos las herramientas para poder estudiar esta planta. La firma de este acuerdo es una gran oportunidad y nos da el marco institucional que necesitábamos para poder empezar a trabajar con cannabis medicinal”, precisó.

Zampini explicó, además, que el cannabis es una planta que produce cannabinoide y que no todas tienen la misma composición química. “No todas sintetizan los mismos cannabinoides, entonces es necesario estandarizar el cultivo, que es lo que proponemos hacer -primero en cámaras, después en invernaderos- y estandarizar los métodos de extracción y lograr productos estandarizados para uso medicinal”, concluyó.

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