Agustín Canapino, un campeón épico en el Turismo Carretera. Foto: Prensa ACTC

Gracias a una estrategia impecable, el arrecifeño se quedó con el título luego de largar desde el fondo y relegar al líder del torneo, Matías Rossi.

Otra vez con la épica de su lado, Agustín Canapino se consagró campeón del Turismo Carretera. Como hizo el año pasado en La Plata, ahora, en San Nicolás, contra todos los pronósticos se hizo dueño de la categoría más importante del automovilismo argentino. Al ser 2° en la carrera final del calendario, ganada por Alan Ruggiero, logró el bicampeonato y su tercera corona de TC en una jornada inolvidable y cargada de emociones inesperadas. "Es increíble. Después de lo que pasó en la serie, pensé que se había terminado todo. Nos jugamos todo porque no teníamos nada que perder", reconoció el ahora tricampeón (había ganado su primer título en 2010).

Porque el defensor del título no sólo llegaba como candidato pero un paso atrás de Matías Rossi, el líder, y Facundo Ardusso. Ya temprano, el arrecifeño pasaba por una situación que él mismo calificó como su sentencia de muerte. En la segunda serie, Manuel Urcera lo tocó en la largada, camino a la primera curva, y lo sacó de pisata. Canapino volvió, pero un giro más tarde abandonó por problemas en la suspensión. "No sé qué le pasó, desde que largamos me empezó a pegar y me mandó a la tierra. Perdí todas las chances por el título", comentó, repleto de bronca y resignación.

Rossi, ganador de la primera manga, fue -con no poca polémica- sancionado por tocar pontones con Jonathan Castellano (otro de los que llegaba con posibilidades) y se lo penalizó reubicándolo detrás del damnificado. De ese modo, la grilla final tenía a Ardusso primero, seguido por Juan José Ebarlín, Castellano y Emiliano Spataro.

Pero cuando la carrera estaba por dar inicio, lo impensado: una lluvia torrencial que obligó a gran parte de los pilotos a pasar por boxes para cambiar neumáticos. Entre ellos Rossi, Ardusso... Pero no Canapino. Después de charlar con su padre, Alberto, decidieron salir con gomas para lluvia. "Él es muy bueno analizando las nubes así que estudiamos el pronóstico y dijimos ´bueno, hay una posibilidad´. Nos jugamos todo a que fuera lo que Dios quisiera, y Dios quiso esto", dijo lleno de emoción el campeón.

Porque de repente, mientras los candidatos se agolpaban al fondo, el crédito de Arrecifes quedó cuarto. Relojeando siempre lo que sucedía especialmente con Rossi, que necesitaba al menos un 12° puesto pero no podía pasar más allá del 18.

Para colmo, el puntero del certamen sufrió un despiste en la duodécima vuelta y se atrasó todavía más (quedó 24°) y, pese a que recuperó posiciones hasta terminar 16°, el tercer lugar de Canapino -que avanzó un puesto por el despiste de Nicolás Trosset- terminó con sus sueños de recuperar el cetro que obtuvo en 2014. La apuesta del oriundo de Del Viso pasó entonces a los comisarios deportivos, que evaluarían las infracciones de varios pilotos que entraron marcha atrás a boxes antes de la largada.

Así, después de consagrarse en la última vuelta del año pasado, cuando ganó el torneo por 0,25 puntos de ventaja, Canapino otra vez se hermanó con la épica para quedarse con toda la gloria del TC.

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