En Australia, casi el 70% de su población tiene Facebook.

Busca contrarrestar la posición de dominio de gigantes del mercado como Google y Facebook, además de reforzar la vigilancia de su gestión de la información, la publicidad y los datos personales de los usuarios.

La Comisión Australiana de la Competencia y el Consumidor (ACCC por sus siglas en inglés) propuso una serie de medidas preliminares para contrarrestar la posición de dominio del mercado de Google y Facebook, y reforzar la vigilancia de su gestión de la información, la publicidad y los datos personales de los usuarios.

El regulador recomendó once medidas preliminares al presentar el informe encargado hace un año por el entonces Tesorero y actual primer ministro, Scott Morrison, sobre el impacto de los buscadores y las redes sociales en el mercado publicitario y de los medios.

Según el informe, Google y Facebook se han convertido en intermediarios entre los medios de comunicación y la audiencia, lo que reduce el valor de la marca de los medios y sus ingresos publicitarios, en especial de la prensa, hasta amenazar su viabilidad.

Esta posición dominante y el filtrado de noticias también pone a los consumidores ante un riesgo potencial de burbujas informativas y de verse expuestos a información menos fiables, según la ACCC.

El regulador denunció además la falta de transparencia de los algoritmos que las dos plataformas digitales utilizan para jerarquizar y mostrar contenidos informativos y anuncios publicitarios.

"La ACCC considera que la fuerte posición de mercado de plataformas digitales como Google y Facebook justifica un mayor nivel de supervisión reguladora", dijo el presidente del organismo, Rod Sims, en un comunicado.

Entre las medidas, la ACCC propone impedir que se instale por defecto el buscador de Google Chrome en teléfonos móviles, computadoras y tablets, y crear una autoridad reguladora con poderes para investigar y vigilar cómo las plataformas digitales jerarquizan y muestran anuncios y noticias.

También sugiere armonizar los marcos legales en los que operan los medios de comunicación y las plataformas digitales, y establecer un mecanismo automático para retirar contenidos que violen el copyright y los derechos de autor.

En el informe se dedican además varias recomendaciones a garantizar que los usuarios tomen decisiones informadas acerca de la manera de cómo estas plataformas recolectan y utilizan sus datos para crear publicidad personalizada.

Estas incluyen una reforma de la ley de privacidad que, entre otros, exija una autorización expresa del usuario a la recolección de datos, notifique de forma concisa y clara esta recolección, o permita la eliminación de datos sobre los que el usuario haya retirado su consentimiento.

La ACCC indicó que la comisión que realizó el informe encontró posibles violaciones de las leyes de la competencia y de protección del consumidor, por lo que ha abierto cinco investigaciones aunque evitó especificar a qué compañías afectan.

En el informe se destaca que las plataformas digitales en Australia concentraban el 51 por ciento del gasto publicitario en 2017 tras doblar su participación en los cinco años anteriores a costa de las publicaciones impresas que en el mismo periodo pasaron del 33 al 12 por ciento del gasto.

Facebook, la red social más popular en Australia, dispone de 17 millones de usuarios mensuales en el país, el 68% de su población, mientras que Instagram -la segunda con más seguidores y propiedad de Facebook- tiene 11 millones más.

Google acumuló en 2017 el 90% del tráfico de búsqueda desde computadoras en Australia y el 98% teléfonos móviles.

La medida propuesta por la ACCC está en sintonía con la normativa sancionada por el Parlamento Europeo en septiembre de este año. La misma busca evitar que las plataformas digitales publiquen contenidos de otros sin pagar por su autoría y asegurar que los generadores de material (músicos, intérpretes, editores, periodistas, etc.) sean compensados cuando sus producciones son compartidas en redes sociales y agregadores de noticias.

Además convierte a las plataformas tecnológicas en responsables de las infracciones de los derechos de autor cometidas en ellas.

Fuente: Clarín

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