La Cabezona es una de las imputadas.

Esperan que las audiencias sean durante el 2019 y parte del 2020. Pasarán por el banquillo de los acusados alrededor de 100 personas.

El fiscal federal Pablo Camuña solicitó la elevación a juicio a los integrantes de “La Banda del Cabezona Gómez”  por la compra, venta y distribución de estupefacientes en la capital tucumana. Y si el debate se realiza el próximo año, podrían ser alrededor de 100 los supuestos narcos que se sentarán en el banquillo de los acusados.

La investigación, que dejó al descubierto el modo de operar de grandes bandas no tan solo en Tucumán sino en provincias vecinas, inició por dos denuncias anónimas que, al ser confirmadas, se unificaron y quedaron en manos de Camuña.

La tarea dio su fruto en junio de 2016. En el interior de una alejada casa del barrio Néstor Kirchner, al sur de la capital, oculta en una cámara séptica, encontraron más de 41 kilos de cocaína. Paralelamente, se desarrollaban operativos y eran detenidas unas 10 personas. En Barrio Norte, cuando intentaba escapar descalza de su departamento, los federales detuvieron a Nilda Griselda “La Cabezona” Gómez, sospechada de ser la líder de la organización que habría operado en los barrios del sur de la ciudad, Villa 9 de Julio, la Costanera y Alderetes, entre otros puntos.

“La Cabezona” que tenía una vida de grandes lujos comparaba droga en grandes cantidades. Luego “terceros” eran los encargados de vender. Como Oscar “Cotoroto” Sánchez y Maximiliano “Maxi” Ale (hijo de mujer) que estiraban los estupefacientes y luego lo distribuían.

Los parientes de “Cotoroto” también podrían haber formado parte del mecanismo de la banda. Según la teoría del fiscal, Cintia “La Gorda” y Oscar Romelio Sánchez y Manuel Alberto Lobo (tío) deberán afrontar cargos por acopiar, fraccionar y distribuir la droga.

 

Camuña, en su pedido, habría logrado establecer a las personas que Gómez les vendía pasta base y cocaína para comercializar en sus propias redes de narcomenudeo ubicadas en distintos barrios de la provincia: Miriam del Valle “La Negra” Soria (a), Walter Ricardo “Cogote” Peralta y Marcelo “Campi” Campillo. “Con estas personas (Gómez) tenía estrechos vínculos comerciales ilícitos: era a quienes proveía de estupefacientes o con quienes compartía proveedores de países vecinos”, planteó en el escrito.

El juicio

Se estima que nuevo grupos sean enjuiciados. A ellas se les sumarán las personas que fueron detenidas por manejar quioscos en los barrios de la provincia. “Serán debates fuertes porque son organizaciones importantes y complejas. Estimo que serán alrededor de un centenar de personas que deberán ser sometidas a debate oral. Por eso es probable que se extiendan hasta mediados de 2020”, cerró Camuña en La Gaceta.

Las bandas

Estas son algunas de las bandas que se sentarán en el sillón de los acusados:

-“El terror de La Costanera”: en setiembre de 2016, Rogelio “El Gordo” Villalba fue detenido junto a otras siete personas en medio de un megaoperativo de la División Antidrogas Tucumán de la Policía Federal.

- “Los Garra”: Daniel Alberto “Garra” Jalil, el líder del clan que lleva su nombre y que está sospechado de dirigir una red de narcomenudeo en el sur de la capital, fue detenido en 2013 junto a otras cuatro personas por la División Antidrogas Tucumán.

- “La banda del Gordo Vaca”: secuestraron 130 kilos de marihuana, 15 kilos de cocaína, casi $ 1 millón y sustancias para procesar la droga en un operativo. Fueron detenidos Luis “El Gordo Vaca” Vega y Alejandro “El Seco Ale” Astorga.

- “La Banda de Mario”: la División Antidrogas Tucumán logró desarticular esta organización que, según se cree, ingresaba hasta 100 kilos de cocaína por mes. La adquirían en Orán.

-El clan “Reyna” es una organización familiar que está acusada de dedicarse a la comercialización de cocaína y de marihuana en quioscos de Juan XXIII y en el Manantial Sur.

- “Los mayoristas del Norte”: en mayo, la Digedrop realizó unos 18 allanamientos en simultáneo y desbarató la banda de “Los comuneros”. Interceptaron un vehículo conducido por el estadounidense José Cabero Osinaga, acompañado por el salteño Jesús Méndez, hermano del intendente de Salvador Mazza.

- Antonio “Tony” Lobo soñaba con ser delegado comunal de El Puestito, en Burruyacu. Pero su sueño quedó trunco al ser detenido por la Digedrop en 2017. Lo acusan de manejar una organización dedicada al tráfico de marihuana y cocaína.

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