La búsqueda de los restos de la famosa embarcación sucedieron en una investigación secreta en el marco de la Guerra Fría.

El Titanic, quizás el barco más famoso de de la historia, sigue causando fascinación 106 años después de que se hundiera.

En su época llegó a ser el barco de pasajeros más grande del mundo y se hizo tristemente célebre porque el 15 de abril de 1912 se hundió en su viaje inaugural desde Southampton, en Reino Unido, hacia Nueva York, en EE.UU. En la tragedia murieron más de 1.500 personas. El hundimiento del barco dio pie a su leyenda.

Ahora se sabe que la historia de cómo lo encontraron es igual de cinematográfica, gracias a la desclasificación de unos documentos por parte del gobierno de EE.UU.

Robert Ballard, quien participaba en misiones secretas de la marina de EE.UU., se atrevió a emprender la aventura de su vida: hallar los restos del Titanic. Así se lo contó a Ronald Thunman, vicejefe de operaciones navales de la marina.  “¡Eso es una locura!”, fue la primera reacción de Thunman, quien recordó el episodio en una reciente entrevista con el canal CBS.

Thunman, sin embargo, aceptó la petición de Ballard, pero con una condición. La marina le daría los medios necesarios para buscar el barco, pero solo si Ballard utilizaba esos mismos recursos para encontrar dos submarinos nucleares estadounidenses que se habían hundido en el Atlántico en la década de los 60. “Trato hecho”, recuerda que dijo Ballard.

“Tu me dejas hacer lo que yo quiero, si yo hago lo que tu quieres hacer”. La misión secreta fue ordenada por el propio presidente Ronald Reagan y arrancó en septiembre de 1985. La excusa de la búsqueda del Titanic era perfecta para que los rusos y la prensa no sospecharan que estaban buscando los submarinos hundidos.

La primera parte de la misión fue un éxito. Ballard encontró los submarinos USS Thresher y USS Scorpion. Por fin podía dedicarse a buscar el Titanic. El problema es que solo tenía 12 días para hallarlo, pues la embarcación que utilizaba ya había sido alquilada por otras personas.

Al final, gracias a la experiencia que ganó buscando al Scorpion, Ballard encontró el Titanic en solo 8 días. “Había personas que habían lo habían buscado durante 60 días sin encontrarlo”, dice Ballard.

Los exploradores hallaron la embarcación a 4 km de profundidad, a 600 km de la costa de Newfoundland, en Canadá. Ballard recuerda que vivieron un momento de euforia cuando divisaron los restos de la nave, pero esa felicidad se esfumó rápidamente.

“Caímos en cuenta de que estábamos bailando en la tumba de alguien”, recuerda Ballard. “Nos sentimos avergonzados“.

“Nos tornamos serios, calmados y respetuosos. Y nos prometimos no tomar nunca nada de aquel barco, y tratarlo con gran respeto“.

En ese entonces, los exploradores dijeron que no tenían planes de rescatar el barco ni explorar sus contenidos, pero años después, la fascinación por el Titanic fue tal que dio pie a numerosas expediciones cuyos hallazgos se exhiben hoy en exposiciones alrededor del mundo.

Pero para Ballard el hallazgo del Titanic trajo un inquietante mensaje adicional: “La mayor parte de la Guerra Fría se libró bajo el agua y los estadounidenses nunca llegaron a enterarse de ello”.

 

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