El equipo argentino vapuleó a su rival en su última presentación.

El millonario derroto a su par japonés por 4 a 0 y se metió en el podio del Mundial de Clubes. Una gran actuación de los dirigidos por Gallardo que ahora disfrutarán de su fiesta en Buenos Aires.

El último partido del año tuvo un resultado que refleja lo que fue este River modelo 2018: ganador. Juegue quien juegue. El Kashima ni le hizo cosquillas más allá de los palos a favor y, con un juego aceptable, le alcanzó para subirse al podio del Mundial de Clubes. El 4-1-3-2, con once poco habituales, tuvo una actuación convicente para un 4-0 comodísimo.

 

Se puso arriba con Zuculini (cabezazo gritado a puro corazón) y después el Pity Martínez se dio el gusto de entrar y meter dos goles de despedida -el último un golazo- adentro de la cancha. Y el adiós real será este domingo en el Monumental, con los hinchas.

 

Gallardo paró un equipo con sólo cuatro titulares y eso le sobró para ganarle al campeón asiático, que uno se preguntá cómo hizo para coronarse en su continente. Lo mejor estuvo afuera, con la gente celebrando todavía la Libertadores, aunque quería jugar la final que después tuvo que ver del Real Madrid. Metió mano River: no se quería ir con otra derrota del Mundial de Clubes y lo consiguió casi sin sobresaltos, más allá de dos buenas tapadas de Lux -el mismo que había estado tomando mates con Cavenaghi por la mañana- y un par de tiros en el travesaño. Volvió Moreira y tuvo un tiempo, Mayada demostró otra vez que puede ser volante o lateral, Zuculini que es reemplazo de Ponzio, Pinola que está intacto, Borré que es peligrosísimo y también patea penales, Nacho Fernández que le sobra calidad, Julián Alvarez que lo van a tener en cuenta aunque tiene que curtirse... y el Pity que lo van a extrañar.

 

Cuando se fue de Buenos Aires el miércoles 6, River ni sabía que después iría a Emiratos. Ganó la Libertadores y quería más; no le dio el combustible, pero la gente y los jugadores siguen de fiesta. Y al menos despidió el año con su sello: 4-0, tercero y ganador.

 

Fuente: Olé

 

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