El Indiecito busca su primer reconocimiento como entrenador.

El club español puede convertirse este sábado en el único tricampeón consecutivo del mundo. El argentino, por su parte, busca su primer título como DT.

El Real Madrid se dispone a cerrar el año con un título más, una Copa del Mundo más, si el modesto Al Ain no lo evita, algo que parece ahora mismo un milagro o algo fuera de la lógica del fútbol, pero lo mismo pensaba River en las semifinales. Los blancos están a un paso de lograr su tercer Mundial de clubes consecutivo, algo que nadie ha logrado hasta el momento, ante un rival cuya experiencia internacional se limita precisamente a los cuatro partidos que le han llevado hasta aquí. Nunca lo pensaron, pero tampoco imaginaban que dejarían al campeón de Libertadores afuera en las semifinales y sucedió.

En Abu Dabi sobra petróleo, pero al equipo árabe le falta gasolina. Como dijo su entrenador Mamic, llegan muy tocados después de estos tres partidos del Mundial de clubes, pero está convencido de que la motivación de medirse al Madrid les supondrá un extra.

 

Pero la realidad es que lo de esta noche no es ningún partido de exhibición. Es un título y cualquiera de los grandes firmaría ya mismo estar donde está el Madrid esta noche, pero sólo juegan los campeones de los continentes y la Champìons, también por tercera vez consecutiva, se la llevó el Madrid.

Solari no va a especular. El once no ofrece prácticamente ninguna duda, sería el mismo que venció al Kashima. La única posibilidad, aunque remota es que Casemiro entrara por Llorente, pero parece precipitado y más porque el español se ha ganado un puesto en el equipo. Sin Asensio, tampoco hay dudas en la delantera. Bale, enchufado tras sus tres goles al Kashima, junto a Benzema y Lucas Vázquez. Mariano es el otro ausente.

Bale festeja junto a Marcelo uno de sus tres goles para clasificar a la gran final.

 

El Al Ain ha dejado en la cuneta al Team Wellington neozelandés, al Esperance de Túnez y a River antes de verse con el Madrid. Su estrella es el sueco Marcus Berg, que jugó en Hamburgo y PSV, pero no parece suficiente para poner en apuros a un Madrid por mucho que los blancos hayan sufrido en los dos últimos partidos para deshacerse de Huesca y Rayo Vallecano.

 

Al Madrid le espera en Abu Dabi un buen regalo para añadir a su palmarés. Es el rey de Europa pero también del mundo. Sería su séptimo Mundial de clubes y será su novena final. El premio merece la pena.

 

Fuente: Marca

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