A veces algunos son inoportunos y complican a los competidores.

El hecho sucedió cuando un fanático, en plena calle de Lima, se acercó al vehículo para tener un recuerdo. Uno de los tripulantes se bajó algo enfadado, y el hombre se corrió del lugar.

 

 La pasión popular no siempre va de la mano del sentido común. Y menos en la locura del Dakar, donde la gente quiere ser partícipe de la caravana de cualquier manera. En plena competencia, parte del público sabe ir al desierto para observar de cerca un espectáculo único, al ver en pleno esfuerzo a los distintos vehículos sortear las dificultades de la arena y las dunas.

En los casos extremos, cuando algún competidor se cae o vuelca, o simplemente se encaja, la gente rápidamente se manifiesta solidaria y ayuda al competidor en cuestión. Empuja, ayuda y festeja cuando el piloto otra vez está en carrera.

Pero no siempre sucede esto. A veces algunos son inoportunos y complican a los competidores o a los integrantes de los equipos. Tal el caso de este curioso, en plena calle de Lima, que se emocionó con el paso de un camión y por tener una gran foto, terminó sacando la parrilla del vehículo.

Obviamente que uno de los tripulantes se bajó algo enfadado, ante la pasividad del culpable de la acción, que tímidamente se corrió del lugar ante el error ya cometido.

 

Fuente: Carburando

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