En la Argentina la asistencia al anciano es una escusa para alimentar estructuras políticas o engordar el negocio de los medicamentos

Frente a la mayor expectativa de vida no es un tema menor dar respuestas en materia de seguridad social y cobertura médica. Eugenio Semino, de la Defensoría de la Tercera Edad de la Nación opina que "hay formas sofisticadas y brutales de abuso más usadas y menos publicitadas".


Los casos de ancianos japoneses que delinquen para ir presos y escapar, de ese modo, del hambre y la soledad, conmovieron a la opinión pública. “Los falsos paradigmas generados de pueblos que supuestamente sienten un gran respeto por sus viejos, ponen a los grupos de adultos mayores en una situación de mayor vulnerabilidad”, dice Semino y cuenta que en Japón, las empresas indemnizan con cifras millonarias a los trabajadores que son despedidos. “Usted ve, en cualquier lugar del mundo, a japonenses haciendo turismo y muchas veces es gracias a esas indemnizaciones. A los 65 y más años empiezan los problemas por la falta de dinero y cobertura”, señala el funcionario y agrega, “esto lleva a que Japón tenga las tasas más altas de suicidio del mundo a pesar de los niveles  de desarrollo y progreso económico”.

En la Argentina la expectativa de vida es mucho menor que la de Japón y países escandinavos: no supera los 66 años. Sin embargo “tenemos un drama enorme, invisibilizado, porque tenemos 7 millones de argentinos pensionados, jubilados y de discapacitados que cobran alrededor de $9 mil por lo que también se registran estos casos extremos de delitos cometidos por personas mayores de 70 años y por primera vez”, lamenta Semino y agrega, “la carencia estadística en la Argentina hace muy difícil poder trabajar seriamente sobre este tipo de fenómeno”.

El especialista fue categórico al afirmar que el Estado argentino, históricamente, es el principal maltratador del adulto mayor porque los montos por jubilaciones o pensiones no llegan a cubrir el 40% de las necesidades básicas. Este es el caso del abuso y maltrato institucional. También revela los casos del negocio a partir del estado de necesidad de los ancianos, “por ejemplo el negocio de los medicamentos, cada vez más inaccesible. Y está el problema del alimento, que debe tener nutrientes específicos  y que aumentan a un valor mucho mayor que la inflación”.

El Estado argentino tiene una enorme cantidad de programas de asistencia al adulto mayor, muchos de ellos ineficientes e ineficaces, “más para mantener una estructura política, que alimenta al sistema, lejos de asistir al adulto que termina siendo la escusa; y no se habla de ello”, manifiesta Semino.

El funcionario afirma que para enfrentar la problemática las buenas intenciones no alcanzan, “hay que ver cómo, estructuralmente se da respuesta a estas dificultades enormes a la que estamos asistiendo, desde lo económico hasta la contención en la vida cotidiana. El esquema de familia nuclear no existe y con él, los cuidados hacia el anciano”, enfatiza el especialista y añade, “eso no está comprendido y ni siquiera interpretado en la reforma del Código Penal donde se repite el esquema de familiares obligados”.

De esta forma el médico afirma que en la Argentina, las situaciones extremas que pueden llevar a un adulto mayor al delito o al suicidio son “solapadas y, por lo tanto, más peligrosas”.

Compartir

Comentarios