Esta noche a las 22 en Av. Alem 501

Esta noche vienen a alegrar, con sus chelos y sus voces, el 4° Festival Cultural de Verano, en Tafí Viejo. Presentando temas clásicos y sus nuevas canciones

En estos días están de cumpleaños. Hace tres años Mauro Sarachian (de Buenos Aires) y Ramiro Zárate Gigli (de Neuquén) dejaron la fila de los chelos de la Orquesta Filarmónica de Río Negro para emprender el camino de la música popular argentina.

Un día, las improvisaciones de folclore de después de los conciertos sinfónicos devinieron en el dúo Chechelos, una forma de liberación musical. Otro día, los aplaudió el Festival de la Chaya, en La Rioja. En 2017 sorprendieron en Cosquín: de la Suite N° 1 de Bach pasaron al “Gatito de Tchaikovsky”, de los Hermanos Ávalos. Ganaron en el rubro Conjunto Instrumental y fueron Revelación. “Folclore Argentino a dos Violonchelos” es su primer disco, y va por la segunda reedición.

• Esta noche a las 22, en Oliverio Resto Bar (avenida Alem 501).

Ahora, como trío

“Estuvimos en el Virla en julio de 2018 a dúo, y ahora estamos presentando un nuevo espectáculo que se llama ‘Violonchelos criollos’, junto con Ciro Gargaglione en percusión, en formato trío. Recorremos algunos temas del CD debut, ‘Instinto’, y algunos de los dos próximos discos”, anuncia Sarachian en plural, y explica: “uno es ‘Folclore Volumen 1’, una producción de música bailable sin guitarra, sólo con chelos, percusión y guitarra. El otro será nuestro tercer disco, para el cual estamos componiendo temas propios. En este show hay un adelanto de todo ese material y también de lo que hacíamos antes”.

El futuro disco, que grabarán en julio, saldrá en formato digital y de libre uso, “porque nos interesa que los bailarines dispongan de él para renovar un poco el sonido de algunos temas de los que hay muy pocas versiones y se bailan mucho”.

Adelanta algunos temas: “‘Huayramuyoj’, ‘La arunguita’, ‘Remedio atamisqueño’; es decir, chacareras, zambas, gatos, cuecas, huaynos... Lo habían hecho los hermanos Ávalos en su momento, tratando de abarcar todas las regiones argentinas, con dos o tres temas por región siempre orientado a la danza”.

En el show de Chechelos circulan la música y el humor, que es espontáneo. “Le damos lugar a que, si se nos ocurre algo, lo hacemos. Es genuino, por eso tuvo mucho impacto entre el público -comenta-. El humor vino a acompañar este proceso de desestructurar; aparte Ramiro tiene un sentido del humor espectacular y yo lo acompaño. Nos divertimos nosotros, y así como nos interesa que el público se emocione también queremos que se divierta”.

En la adaptación y en los arreglos de folclore para chelos, Sarachian y Zárate Gigli apelan a la creatividad y a la invención de nuevos sonidos. “Dominar el instrumento en la academia resulta indispensable, porque si uno lo domina puede tocar cualquier cosa. Desarrollamos técnicas que inventamos para reproducir, por ejemplo, la manera de reproducir el rasguido de la guitarra en el violonchelo. Esa es la particularidad de Chechelos. Por eso cuando tocamos se puede bailar, porque la onomatopeya rítmica de la guitarra está. Y lo hacemos con un método que mezcla una técnica del country estadounidense que se llama chop, es un chasquido que hace el arco sobre las cuerdas, que imita el sonido que hacen las uñas en las cuerdas de la guitarra. A partir de allí fuimos construyendo los diferentes ritmos del folclore”.

Apto para todo público

El chelo, instrumento burgués y hasta intimidante por su tamaño y su sonoridad, pierde la solemnidad sinfónica; se vuelve alegre y popular e invita a bailar con la música de Chechelos.

“Nuestro sueño es que el día de mañana sea normal ver un chelo en la música popular, así como hoy lo es el violín, que en su momento no lo fue y se fue metiendo poco a poco en el folclore. Lo que hacemos es sencillo y apto para todo público”, concluye.

Fuente: La Gaceta

Compartir

Comentarios