Días atrás el gobierno de EEUU oficializó el congelamiento de las cuentas de la principal petrolera venezolana en su país

Pocas horas antes que el gobierno del presidente Donald Trump anunciara fuertes sanciones contra el sector petrolero venezolano, un alto funcionario del Departamento de Estado seguía diciendo a personas relacionadas con las políticas hacia Latinoamérica que esas medidas no se impondrían ahora.

Ese tipo de conversaciones se desarrollaban en todo el gobierno, de manera que altos funcionarios de los departamentos de Estado, Energía y el Tesoro, así como legisladores, quedaron sorprendidos por el repentino anuncio de la Casa Blanca el lunes, que bloqueaba todas las exportaciones, importaciones y transacciones financieras con el sector petrolero venezolano, según personas familiarizadas con las discusiones en el gobierno.

“El anuncio fue muy complicado, no debía haberse hecho cuando se hizo”, dijo una de las fuentes. “Debía ocurrir más adelante”.

El anuncio hizo recordar otras decisiones aparentemente abruptas, como la retirada de las fuerzas estadounidenses de Siria. A diferencia de otros gobiernos, el de Trump ya es conocido por tomar medidas sin el proceso de consenso normal entre todas las entidades afectadas.

Aunque la Casa Blanca había discutido la posibilidad de sanciones petroleras a Caracas desde hace meses en discusiones entre las entidades de gobierno, en general alertaba a los funcionarios que “todas las opciones están sobre la mesa”.

 

En esas discusiones, funcionarios se opusieron con fuerza a implementar las sanciones ahora, y algunos funcionarios han reconocido en privado que no tenían idea de que el gobierno seguiría adelante con la medida.

Incluso compañías que tienen refinerías en la Costa del Golfo, que procesan crudo venezolano, advirtieron que el precio de la gasolina aumentaría.

Desde que las sanciones se anunciaron, ejecutivos petroleros han tratado de comunicarse con la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro y otras entidades para tener información de lo que pueden y no pueden hacer.

El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunciaron el lunes las medidas más fuertes tomadas hasta la fecha contra la petrolera estatal venezolana, PDVSA. Las sanciones tienen por fin desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro. Durante su gobierno, la economía venezolana ha implosionado y llevado a un éxodo de millones de venezolanos.

Las sanciones prohíben cualquier transacción de PDVSA con empresas estadounidenses, a excepto en condiciones especiales y debidamente autorizadas por Washington. Mnuchin dijo que el pago de cualquier venta de crudo a Estados Unidos quedaría en una cuenta inaccesible al gobierno venezolano. Si Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional que ahora es reconocido internacionalmente como jefe de Estado, consigue formar un gobierno, el dinero iría a esa administración.

 

El crudo venezolano representa el 70 por ciento de los ingresos del gobierno y las nuevas sanciones afectan seriamente eso al bloquear por etapas la mayor parte de las ventas de petróleo a Estados Unidos.

Estados Unidos, junto con varios países, reconoció oficialmente a Guaidó como jefe de Estado la semana pasada. Los bancos nacionales de esos países están negando a Maduro acceso a los activos de su país y las sanciones a PDVSA fueron parte de ese esfuerzo.

Algunos encargados de formular políticas temen que las sanciones puedan interpretarse como una medida unilateral de Estados Unidos contra Venezuela que pueda revivir el estereotipo de que Estados Unidos sigue siendo un país imperialista que sanciona a países latinoamericanos que se doblegan. Pero también es un asunto práctico.

Varios altos funcionarios fuera de la Casa Blanca dijeron que opinaban que la decisión se tomó sin estudiar debidamente las consecuencias potenciales, incluido qué pasa si Maduro se mantiene en el poder.

Funcionarios del gobierno defendieron el momento en que se impusieron las sanciones. Un alto funcionario que habló con los reporteros el jueves dijo que era importante actuar inmediatamente para respaldar a Guaidó, y no a Maduro, con los fondos petroleros.

 

“Queríamos asegurar de inmediato que Maduro y sus amigotes no puedan saquear más a PDVSA, al menos a través de Estados Unidos, y asegurar que el presidente legítimo de Venezuela tuviera el control de esos activos para propósito de asistencia humanitaria y la reconstrucción económica de Venezuela”, dijo el alto funcionario.

Pero los que quedaron fuera del proceso de toma de decisiones alegan que las sanciones eran el arma más potente de Estados Unidos contra Maduro, y que ahora no hay más opciones económicas si sigue en el poder.

“¿Qué pasará ahora cuando maten a manifestantes?” ¿Qué pasa si matan a Guaidó?”, dijo una persona familiarizada con las discusiones y a quien le preocupa que el gobierno ya no tenga a mano medios pacíficos para responder. “¿Qué va a impedir al gobierno cubano, o quien sea, matarlo? ¿Qué va a impedir que maten al representante de Guaidó en Estados Unidos? ¿Qué sucede entonces? Ese es el gran reto”.

El alto funcionario del gobierno dijo que se están subestimando “las herramientas políticas, económicas y diplomáticas que tenemos”.

“Podemos tomar muchas medidas. No voy a revelar nada más, pero pueden estar seguros”, dijo el alto funcionario. “Nadie, Maduro mismo en particular, esperaba que sancionáramos a PDVSA. Tenemos muchas herramientas y estamos listos para usarlas”.

Pero críticos de la decisión señalan la falta de detalles. Por ejemplo, el gobierno dijo que el crudo que estaba en camino podía refinarse en Estados Unidos, pero ejecutivos petroleros están preguntando qué significa eso exactamente? ¿Es el petróleo que está en los barcos, en puertos en Venezuela?

Personas familiarizadas con las discusiones dijeron que a algunos le preocupa que gobiernos que se han sumado a Estados Unidos y reconocido a Guaidó pueden cambiar de opinión sobre su apoyo a Estados Unidos. Dijeron que el gobierno debió haber esperado a que Maduro tomara medidas o coordinara algún plan con la comunidad internacional para al menos dar la impresión de una medida multilateral.

“Para que no parezca que es una acción estadounidense que puedan usar para decir que es un golpe respaldado por Washington, que no es”, dijo la persona. “Esto es en lo fundamental la batalla de un dictador contra la democracia”.

Mark Feierstein, director de Asuntos de las Américas del Consejo de Seguridad Nacional durante el presidente Obama, dijo que las sanciones se impusieron adecuadamente.

“La vida es desorganizada. Y a la política exterior le pasa igual”.

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