El Canalla y el Tiburón igualaron sin goles en un partido en el que ambos supieron defender bien su arco.

El Tiburón y el Canalla no se sacaron ventajas e igualaron 0 a 0 en el Gigante de Arroyito. El resultado dejo conforme a los visitantes que siguen sumando en su lucha por la permanencia.

 

 Central se estrenó como campeón en su casa y ante su gente. El equipo de Edgardo Bauza pisó por primera vez el Gigante de Arroyito desde aquella conquista en Mendoza a principios de diciembre que le puso fin a 23 años de sequía. Pero la Copa Argentina ya reposa en las vitrinas del club. Forma parte de una página -gloriosa e inolvidable, claro está- que quedó atrás. 

El presente tiene nuevos desafíos y, también, algunas urgencias. En la agenda aparecen la Supercopa ante Boca y la Libertadores, un certamen que desvela a los clubes de Rosario. Pero también acecha el promedio y la necesidad de sumar puntos para no sufrir con las matemáticas en la próxima temporada.

Aunque las urgencias más inmediatas pasan por el juego, por un equipo que, título mediante, no termina de construir una identidad. Sumó refuerzos Bauza en este receso. "El equipo va a jugar de otra forma", anticipó el Patón envalentonado con la llegada de las incorporaciones. Tres de ellos, Fabián Rinaudo, Claudio Raiño y Agustín Allione (ingresó a los 9 minutos de partido por la lesión de Jonas Aguirre), jugaron esta noche ante Aldosivi. Pero Central cambió poco y nada. Jugó otra vez confundido, sin una idea madre, sin conceptos de un equipo con grandes aspiraciones.

Aldosivi, con sus limitaciones, con menos plantel que los rosarinos, sí paró en Arroyito con un libreto en el bolsillo. Esperó, no se desordenó y, cuando pudo, atacó con movilidad. La apatía y lentitud de Central fue tal que no logró pisar el área con peligro en todo el partido. Inquietó con la pelota parada (arma predilecta), y nada más.

Fue, al cabo, un empate con pocas luces. Que dejó un sabor dulce a Aldosivi por el punto y su puesta en escena. Y que preocupó aún más a Central por un equipo que sigue sin dar señales positivas en su juego.

 

Fuente: Clarín

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