Abel Novillo, especialista en Gastroenterología se refirió a la reducción de hasta un 50% en la realización del estudio. Explicó que este tipo de prácticas es seguro.


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A un año de la muerte de Débora Pérez Volpin, surgió un debate en la población sobre los estudios de endoscopía y sus posibles consecuencias. Para responder a los interrogantes que surgen luego de este trágico caso, el Dr. Ariel Novillo afirmó lo seguro del estudio y porque es tan necesario

“Ese día que sucedió estaba haciendo endoscopías y la gente estaba en la sala de espera, se enteraba en el momento de la noticia y tenían que pasar a hacerse la endoscopia. Se transformó en un estudio que se indicaba con mucha calma y tranquilidad en un momento de tensión. Mucha gente no lo quería hacer y otra gente tenia cuestiones de temor que antes no existían. Se transformó en un momento de difícil ejecución, no por la técnica sino por la indicación con el paciente.  Nosotros notamos que hubo un descenso del 40 o 50% de los pacientes, de los números mensuales. Se hizo un relevamiento que todos sentíamos era el descenso franco del estudio”.

 

Novillo considera que hubo un mal manejo de la información lo que llevó a generar pánico en la población. “Es un estudio super seguro. Creo que hubo un mal manejo de la prensa, debido a que un estudio muy frecuente que en una persona sana de la relevancia de Débora Pérez Volpin le suceda esto tuvo una conmoción inusitada. Hubo una caza de brujas generando un temor en la población. Lamentablemente va a tener una repercusión porque es un estudio que está mas que avalado. La colonoscopía es un estudio que está indicado en toda persona mayor de 50 años y que en un país baje 40 o 50% la indicación en 4 o 5 va a generar, probablemente, que aumenten los casos de cáncer de colon”.

 

El médico señala que en su sala se realizan más de 300 prácticas mensuales con éxito y considera que en la opinión pública se valora el estudio por el resultado de una práctica que resultó negativa, pero se pone en juego toda una actividad.

 

“Cuando uno habla de endoscopia habla básicamente de dos estudios. El estudio alto donde se investiga el estado de salud del esófago, el estómago y el duodeno y se hace generalmente con sedación por una cuestión de confort del paciente. Se introduce el endoscopio, una fibra óptica flexible que es muy difícil que dañe. A partir de ahí se hace una visión de estos órganos, se sacan fotos, se toman muestras y lo que sea necesario. La colonoscopia es la que se hace a través del resto, con otro endoscopio similar pero más largo se hace todo el recorrido del intestino grueso, tanto el recto como el colón y demora entre 7 y 10 minutos. Es, hoy por hoy, una práctica totalmente segura. Es una sedación que dura lo que dura el procedimiento. SI se hacen los dos estudios al mismo tiempo es decir conocer el estado de salud del esófago, el colon, el duodeno, dura 15 minutos. El paciente no tiene conciencia, está dormido. En segundos está despierto en una sala de recuperación, se le da el informe y se retira a su domicilio”, aseguró.

 

Sin embargo a pesar del revuelo causado en la opinión pública, Novillo considera que esto pudo traer aspectos positivos dentro del sector. “Uno no tiene que dejar de reflexionar y comentar la parte positiva que es por ejemplo, Endiba (Endoscopistas de Buenos Aires) tuvo la iniciativa de empezar a comunicar a la gente la seguridad del método y surgió la iniciativa de certificar los centros con calidad y seguridad porque uno también debe tener la visión critica de porque esto pudo ser posible. Había muchos centros de endoscopías trabajando, no había hasta el momento una certificación de calidad y seguridad de los centros. Los tipos de endoscopios, como se compran, quien los compran, cada cuanto se hace, como deben estar los médicos que hacen endoscopía. Todas pautas que a partir del caso se pusieron en la mesa y paso a ser algo de mucha más calidad y seguridad que no deja de ser un hecho positivo devenido de este hecho tan desafortunado”.

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