El titular de Vialidad Provincial, Ricardo Abad, explicó que el paso en la zona de Gonzalo no cedió pese a la última creciente del río. Detalló que el agua pasó por encima, pero horas más tarde quedó habilitada la circulación.


 

 El titular de Vialidad Provincial, Ricardo Abad, habló sobre lo ocurrido en la zona de Gonzalo, en Choromoro. Esta zona se vio fuertemente afectada por las intensas lluvias provocando un fuerte cauce del río. El funcionario explicó que el badén cumplió con lo previsto.

“El badén se utiliza como paso precario muchas veces y otras no tan precario. Si toma en cuenta la ruta que va de Amaicha a Colalao del Valle, tiene 5 o 6 badenes, cuando llueve los autos esperan cuando termina de crecer, si se puede se circula y sino viene una máquina a sacar el sólido. En el caso nuestro, tiene, además de una depresión que acompaña al cauce del rio, tiene unos caños abajo que sirven de alcantarilla. Cuando el tirante de agua es bajo, el agua pasa por ahí. Cuando el río crece el agua pasa por encima y deposita material que muchas veces es suelto y no se puede retirar. Ese día el agua estaba pasando por arriba, el badén nunca se rompió y a la tarde estaba habilitado. A veces no se puede habilitar rápido porque depende del caudal del rio” explicó.

Abad, además, negó rotundamente las versiones acerca de la inauguración del badén.” Como Vialidad no hacemos eso, lo hace la comuna y nosotros le prestamos colaboración. Además, son estructuras bastante precarias sobre todo en ese tipo de río. El volumen de piedra que tiene es tremendo. La obra no está terminada, pero estaba funcionando”.

El titular de la repartición recalcó las tareas que se realizan en distintas zonas de la provincia para evitar dificultades por las lluvias. “No damos abasto, trabajamos en todos lados. En la zona que es el camino a Garmendia, la ruta 337. Desde la zona de El Rodeo a la Cruz y toma hacia el este. Esa ruta ha sido reconstruida en varios tramos porque el volumen que bajó fue tremendo, la cortó en muchos lugares. La ruta no está preparada, los desagües no tienen la cantidad para tomar esta cantidad de agua. Los vecinos siempre nos reclaman a nosotros con razón, pero como Vialidad somos damnificados de algo que ocurre. El camino está recompuesto y toda la zona en la que estamos trabajando. En la ruta 327, 320, tenemos topadoras en la ruta que va a Hualinchay porque ahí hay una escuela que lamentablemente está haciendo poco trabajo por la cantidad de agua que hay.  Son zonas de caminos que se cortaron y no lo podemos restituir”.

Con respecto a lo sucedido en Garmendia y replicado en medios nacionales, el funcionario explicó cómo se trabaja en esa situación. “En la ruta a Garmendia se hizo una gran cárcava en la cuneta y tomó parte de la calzada. Nosotros tenemos un proyecto que cuesta 17 millones de pesos para solucionar el problema. Es largo, aproximadamente 300 o 400 metros y en esta oportunidad se arrimó a la ruta demasiado. Tiene que ver con el agua que llega desde la zona productiva, ahora está señalizado y hoy empezamos a hacer algún trabajo por lo menos desde la zona más crítica para no tener accidentes”.

“En un camino de estas características, el suelo está saturado desde el mes de diciembre. Ese día llovió todo el día y son cosas imprevisibles, en lugares puntuales sabemos que se producen derrumbes. En el kilometro 36 donde hay un gran alud pusimos un sistema de alarma temprana. Cuando se empieza a mover en la parte alta, y generalmente es un alud de barro se prenden unos letreros indicadores con alarmas que suenan para que el tránsito se pare. Es un sistema muy importante porque, además, recoge información de varios lugares y determina que hay un derrumbe o que puede empezar el derrumbe y avisa”, aseguró.

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