Miles de personas protestan en el país galo.

Los manifestantes se dieron cita en las principales ciudades del país. Reclaman medidas económicas y realizan críticas al presidente Emmanuel Macron.

Los "chalecos amarillos" vuelven este sábado a manifestarse en las calles de Francia en el que será el décimo tercer sábado de movilización, casi tres meses después del inicio de las protestas, tras haber reunido en su última concentración nacional a 58.600 personas en el país, según las autoridades.
Desde una primera marcha el 17 de noviembre en la que participaron 287.710 personas, el movimiento se ha transformado y ahora pone a prueba su resistencia dividido entre los que buscan tomar una forma política y los más radicales, que dirigen sus críticas al presidente, Emmanuel Macron.

Este sábado, hay protestas convocadas en las principales ciudades del país, empezando por París, donde los "chalecos" se han dado cita por la mañana en torno al Arco del Triunfo.

 

El cortejo recorrerá los Campos Elíseos y pasará por delante del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Asamblea Nacional, el Senado, la sede de la patronal y terminará por la tarde en los Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel.
"No hay que rendirse, hay que ganar para tener más justicia social y fiscal en este país", dijo a la agencia de noticias AFP Serge Mairesse, un jubilado de Aubervilliers, cerca de París, que llevaba una pancarta reclamando el restablecimiento del impuesto sobre la fortuna, que el presidente francés Emmanuel Macron redujo sustancialmente.

"Este movimiento expresa la auténtica bronca social en este país, la gente a la que nadie escucha", afirma este hombre de 63 años, que participa en su undécima manifestación desde que empezaron las protestas, en noviembre.
En otras ciudades como Burdeos, Marsella, Niza, Montpellier, Rouen o Caen hay convocatorias a lo largo de toda la jornada, algunas de ellas con críticas a la ley que la Asamblea Nacional aprobó esta semana en primera lectura y que busca controlar los desbordamientos de violentos en el margen de las manifestaciones.
En Montpellier, el grupo de "chalecos amarillos" en Facebook ha convocado una concentración para denunciar el texto, conocido popularmente como ley antialborotadores, que consideran "liberticida", y se reunirán llevando máscaras o bufandas para cubrir su rostro, como gesto de protesta.

 

Otros grupos insistieron en denunciar la represión policial después de que hace dos semanas una de las caras más conocidas del movimiento, Jérôme Rodrigues, tuviera que ser hospitalizado tras recibir en el ojo una bala de goma disparada por los antidisturbios.
Entre tanto, y mientras los más radicales rechazan cualquier forma de representación política, los sectores más moderados siguen buscando la forma de organizarse de cara a las elecciones europeas del mes de mayo.
Al menos cuatro grupos que se reivindican como "chalecos amarillos" manifestaron su intención de constituirse en partido.

Éric Drouet, el rostro más visible de los radicales, se ha apresurado en descalificarlos al estimar que no representan al movimiento. "Tienen toda la libertad a presentarse a título personal, pero no con el nombre de los 'chalecos amarillos', por eso les hemos pedido que retiren esa denominación", comentó el camionero de 33 años.


De momento, y según la última encuesta de YouGov difundida este jueves, dos de cada tres franceses siguen apoyando a los "amarillos" y opinan que la movilización, a favor de un mejora del poder adquisitivo y de reformas para construir instituciones más representativas, está justificada.
El movimiento está provocando un importante conflicto diplomático entre Francia e Italia, después de que Luigi Di Magio, líder del Movimiento 5 Estrellas y número 2 del gobierno italiano, se reuniera el martes con Christophe Chalençon, uno de los líderes de los "chalecos amarillos" que pidió poner en el poder en Francia a un exmilitar.

 

Fuente: TN

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