La Plaza de la República, en París, fue el lugar elegido para la manifestación de repudio. Reuters

Los ataques xenófobos han crecido un 75% en el país. Y, salvo Marine Le Pen, todos salieron a repudiarlos.

Francia se unió contra el antisemitismo y los ataques contra los judíos. Miles de voces, civiles y políticos, musulmanes, católicos y laicos, abuelos, padres y nietos, se unieron a las siete de la tarde del martes en una conmovedora La Marsellesa en la Plaza de la República. El lugar donde los franceses celebran sus elecciones, lloran sus muertos como en los atentados terroristas de Charlie Hebdo o se autoconvocan para reafirmar los valores de la república en peligro. El movimiento de repudio se extendió a toda Francia. En Marsella, Toulouse, Biarritz, Lille, Estrasburgo, todos marcharon unidos, con los manos entrelazadas.

Un ex presidente socialista como François Hollande, el conservador Nicolás Sarkozy, el primer ministro Edouard Philippe, diputados, senadores, alcaldes, la mitad del gobierno de Emmanuel Macron se reunieron espontáneamente para repudiar esta nueva ola de antisemitismo que avergüenza a la república.

Un odio que ha aumentado en un 75 por ciento, según las últimas encuestas. Pero que ha sido expresado por algunos de los Chalecos Amarillos en sus movilizaciones, que el sábado terminaron con el filósofo judío Alain Finkielkraut al borde del linchamiento y salvador por las fuerzas de seguridad. Antes habían cruzado la simbólica cara de Simone Veil, sobreviviente de los campos de concentración, con una cruz gamada.

Un horror que se reafirmo en la mañana del martes cuando 80 tumbas del cementerio israelita de Quatzenheim, en las cercanías de Estrasburgo, aparecieron profanadas con la cruz gamada , pintura amarilla y azul , y un signo inquietante: ”Los lobos de Alsacia”, un movimiento pro nazi. El presidente Emmanual Macron viajó en solidaridad en su primer gesto del día.

Un programa corto y emotivo en el anochecer de la Plaza de la República para repudiar un odio grave. Al menos veinte partidos políticos, con la excepción del partido de Marine Le Pen, se unieron en la plaza con los jóvenes liceístas del Paul Valery como protagonistas como emotivas lecturas. Mucha gente y una inmensa emoción para enfrentar un tabú francés: el creciente antisemitismo y anti sionismo. Jean Luc Melenchon, de Francia Insumisa, se unió al movimiento en Marsella.

Desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu denunció la profanación del cementerio judío en el noreste de Francia y lo describió como un acto chocante cometido por “salvajes antisemitas”. Uno de sus ministros le pedía a los judíos franceses que abandonaran Francia.

Fuente: Clarín

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